«Hasta los huesos» es una película interesante, perturbadora, sí, pero interesante. Llega con un sello que da cuenta de ser un proyecto elaborado con especial cuidado -Luca Guadagnino no hace nada por salir del paso- y eso se siente en todo momento.
Las actuaciones son realmente impecables, amarrando al espectador a esta historia particular que ofrece una visión bastante romántica del canibalismo. Tanto es así que durante su estreno varias personas abandonaban la sala sacudidas, precisamente, por la realidad con que se muestra el tema. Incluso a pesar de que no sea una película slasher, de esas donde la sangre corre sin control.
Taylor Russell (Maren), Timothée Chalamet (Lee) y Mark Rylance (Sully) dotan sus personajes de tal oscuridad, sufrimiento y odio que los vuelven inolvidables. Russell, sobre todo, impregna candidez, ingenuidad y malicia a su rol, marcándolo con absoluta precisión.
Por otro lado, la estética noventera y las distancias geográficas de un Estados Unidos exhibido como un territorio inhóspito y hasta desconocido envuelven. Ese ambiente rural de extensos kilómetros sirve para desarrollar no solo un viaje en auto sino también el recorrido interior de sus protagonistas. Estos, en cada parada o ciudad que pisan, sueltan prendas de su pasado. De esta forma, se van descubriendo mientras son sacudidos por situaciones fortuitas. Todo, con intención de descubrir su pasado, para abrazar conscientes, y tras cerrar capítulo, un mejor futuro.
Futuro que acabará por pasar factura pues la vida perfecta no existe. Como tampoco se pueden determinar las acciones que ejecutarán aquellos que, para mal o para bien, se nos cruzan en el camino.
Un viaje introspectivo
En esta aventura que es independiente, para cada protagonista, pero al mismo tiempo conjunta, como el mismísimo amor entre dos personas, se reconoce el encuentro de seres incomprendidos. Golpeados por una vida que no pidieron pero de la que no pueden escapar. Torturados por una condición que les es desconocida pero que no es única, pues muchos más la viven.
Y a partir de todo esto, se teje un drama que desgarra, golpea y atrapa para mostrarnos que el amor va más allá de la razón. Como un sentimiento que consume y es capaz de roer hasta los huesos.
