En el folclor llanero hay canciones con elementos profundamente arraigados a nuestra historia; la misma historia de este continente que masiva y prácticamente en el mismo momento fue acechado por el imperio español en su afán de conquista.
Esa historia la conocemos; pero, poca atención centramos en el elemento cultural aportado por el folclor hispánico, embadurnado con su antecedente arábigo, que moldeó por siempre al hombre de estas tierras y se mantiene presente en las distintas manifestaciones del arte; y de manera especial en la música como elemento portador de esa raíz ancestral.
Ejemplo de esas canciones tenemos muchos, en distintos géneros y ritmos, pero, una que llamó mi atención es “Toro cimarrón”, por lo descriptivo del tema que nos lleva a la Venezuela colonial, donde blancos, indios y negros “andaban juntos, pero no revueltos”, y claramente separados.
Ese tema le pertenece al compositor zuliano Simón García y se convirtió en gran éxito en los tonos del arpa y en la voz de Betulio Medina. “Toro Cimarrón” nos lleva a tiempos remotos, cuando el conquistador español llamaba “Cimarrón” al negro de espíritu libre y rebelde, que se negaba a ser esclavos y se escapaba, huyendo a las montañas.
Esa historia la toma Simón García y la lleva al folclor, convertida en canción, recordando a ese toro bravo, salvaje e indomable que aún reina en la tierra llanera, asumiendo su derecho a ser libre; tal como lo hiciera en su momento el negro en condición de esclavitud. “Toro, toro, toro cimarrón / Toro recio y altanero, mi torito cimarrón / Torito canelo le preguntaste a la luna / y nada te contestó / Torito canelo, la sabana quedó / muda y el morichal se calló / Toro recio y altanero / Cimarrón cimarronero” (…).

