El género del terror sigue cautivando la atención de los usuarios de Netflix. “Vigilante» es la nueva sátira de terror oscuro. Se trata de una serie interesante para los aficionados de historias aterradoras y está basada en los acontecimientos reales vividos por una familia en Nueva Jersey.
La producción, desarrollada por Ryan Murphy, llegará a popular plataforma el próximo jueves 13 de octubre. Integrada por 7 episodios, la miniserie tiene como protagonistas a Naomi Watts (María), reconocida por éxitos como “King Kong” y “El aro”, entre otras producciones; y Bobby Cannavale (Derek Brannock). Además, la serie cuenta con la participación de Jennifer Coolidge, conocida por por su personaje de Jeanine, en la película «American Pie».
¿De qué trata?
La serie presenta una historia real ocurrida en Nueva Jersey, Estados Unidos en 2014. La historia comienza cuando la familia Broaddus compra la casa de sus sueños en el 657 Boulevard. Un día, el padre de la familia (Cannavale) encuentra una carta sin remitente en su buzón; un trozo de papel que lo cambiará todo.
Las cartas de «El vigilante», como se hace llamar el remitente, sacarán a la luz una red de oscuros y siniestros secretos. Ante eso, la familia establecerá una regla irrompible: no confiar en nadie.
Detrás de la historia
El acoso a esta familia salió a la luz en 2018 en un reportaje de la revista New Yorker. La investigación cuenta la historia de la familia Broaddus en Nueva Jersey y su intento por comprender quién era el autoproclamado vigilante, quien continuamente les dejaba mensajes extraños y amenazadores acerca de la casa que compraron y a donde esperaban mudarse pronto.
Antes de mudarse comenzaron a reformarla, debido a que la casa había estado inhabitada un tiempo. Durante ese período, recibieron una misteriosa carta «Soy The Watcher y he estado controlando esta casa durante las últimas dos décadas», escribió el observador anónimo.
Los nuevos habitantes tenían tres hijos pequeños, mientras que los anteriores no. En sus siguientes cartas, hizo muchas más referencias a los niños, los lugares donde jugarían, sus edades, etc.
La policía le pidió a la familia que no hablara con nadie de las cartas y hubo varios sospechosos, incluyendo a un vecino, pero no se pudo comprobar que él mandaba los mensaje. Tras la investigación, la policía determinó que el ADN pertenecía a una mujer. Sin embargo, la identidad real del hostigador sigue siendo un misterio.



En 2019, la familia Broaddus pudieron vender la casa. Hasta ahora, no hay indicios de que los nuevos dueños no han recibido cartas del vigilante.
Los Broaddus no han dado más entrevistas y guardan su privacidad, después de esta terrible experiencia de acoso, destacan portales locales.

