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«Spirit: El corcel indomable» sigue en busca de su libertad

Spirit
Foto: Cortesía de DreamWorks

Corría el año 2002 y la animación en 3D era la gran novedad, así que los dibujos animados de la vieja escuela tenían los días contados. De poco o nada valía que las compañías se esmeraran diseñando personajes de ensueño, paisajes idílicos e historias arrolladoras: la industria cambiaba y con ella el público. Es bajo estas circunstancias, que en mayo de ese mismo año se exhibió en las salas de cine la historia de «Spirit: El corcel indomable».

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Esta joya infravalorada se lanzó tal día como hoy, 24 de mayo, pero del 2002, y tuvo como director al fallecido Kelly Asbury («Shrek 2») y Lorna Cook («Todos los perros van al cielo»).

El resto del equipo creativo no dejó cabos sueltos en la cinematografía y la película fue una obra de calidad, teniendo como productores a Mireille Soria («Madagascar») y a Jeffrey Katzenberg («El espantatiburones»), mientras que el guion corrió por cuenta de John Fusco («Crossroads»).

La música de «Spirit: El corcel indomable» estuvo bajo la responsabilidad del propio Hans Zimmer, un ícono de la infancia de muchos tras encabezar la banda sonora de «El rey león». En lo que respecta al elenco original, contó con las voces de Matt Damon, y James Cromwell, entre otros talentos.

En cuanto a la canción principal, esta quedó en manos del cantante Bryan Adams. Pero de seguro tú recordarás más la versión en español interpretada por Erick Rubín: «No me rendiré». ¿Había quien pudiera oírla sin luego cantarla?

La receptividad

«Spirit: El corcel indomable» recaudó más de 122 millones de dólares en taquilla, superando así su presupuesto inicial de 80 millones.

Como hemos dicho, los tiempos eran duros para la animación tradicional. Los estudios migraban del 2D al 3D. Al principio el cambio fue gradual. Productoras como Disney alternaban entre ambas categorías durante el año (2D para los estrenos de verano, 3D los de invierno).

Varios films estrenados en esa época bajo el mismo formato sufrieron pérdidas económicas de varios millones de dólares. Otros apenas lograron recuperar poco más de la inversión ¿Ejemplos? «Las locuras del emperador» (2000), «El planeta del tesoro» (2002) o «Vacas vaqueras» (2004). Aunque las causas de dichas perdidas variaban, había un factor común: la competencia era fuerte.

La dura competencia

Antes de los noventa: Disney prácticamente tenía el monopolio de las comiquitas (al menos en la pantalla grande). Sí hubo buenas películas exitosas ajenas a la compañía, pero no representaban una amenaza. Luego, todo cambió. Los estudios de animación se multiplicaron, y, con ellos, las películas.

¿El resultado? El público infantil ahora podía elegir qué ver a diferencia del pasado en donde veían la «veintiúnica» cinta que había en cartelera. Con todo, «Spirit: El corcel indomable» tuvo la alabanza de la crítica y una recaudación en taquilla que al menos recuperó el presupuesto.

Sin embargo, muchos han considerado que no se le ha dado el mérito que merece (son muchos los videos en internet que la describen como una película infravalorada). Es como si nuestro heroico corcel fuera la «Cenicienta» de DreamWorks (sobre todo si se le compara con otras películas de la misma casa, tales como «Shrek»). Pero al igual que la princesa, ha permanecido en el tiempo, figurando en un respetable cuadro de honor. No es el sol, pero sí un satélite.

También hay que ver las cosas en su contexto. Para la época de transición que vivió en donde tantos films han quedado en el olvido, ¿no deberíamos agradecer que al menos tiene una posición decente? Y no hay quien diga que fue una mala trama.

Reconocimientos

En cuanto a sus reconocimientos se refiere, «Spirit: El corcel indomable» estuvo nominado a Mejor película de animación de los Premios Óscar, pero terminó siendo derrotado por el gran maestro nipón Hayao Miyazaki gracias a su anime «El viaje de Chihiro».

La cinta también estuvo postulada en la gala de los Globos de Oro por Mejor canción, aunque el premio de esta categoría se lo terminó llevando «Gangs of New York».

Más adelante estuvo nominada en la categoría Mejor largometraje de animación en los Critics Choice Awards, pero nuevamente sufrió la derrota a manos de «El viaje de Chihiro».

Por otra parte, la propuesta tuvo mejor suerte en los «Annie Awards» (que son como los Óscars de la animación), ya que obtuvo 2 nominaciones y coronó en el renglón: Mejor diseño de personajes.

Como se mencionó anteriormente, la mayoría de las críticas de «Spirit» fueron sumamente positivas, dado al mensaje de perseverancia que plantea la película.

«Es más pura y directa que la mayoría de las historias que vemos en animación: una fábula con la que sospecho que los jóvenes espectadores se identificarán bastante», «Sus grandes escenas de acción, a veces, te hacen olvidar incluso que estás viendo animación», «Un cuento de hadas de animación realizado con una convicción sencilla y elegante», «Un bienvenido filme familiar que desprende nobles valores y ofrece animación de primera clase», opinaron especialistas de distintos medios como Chicago Sun-Times, The Washington Post, Entertainment Weekly y Chicago Tribune.

Curiosidades

Aunque la historia es animada, lo animales no fueron humanizados, por tanto no hablan. La voz de Matt Damon solo transmite los pensamientos de Spirit (igual que «Garfield»). Por ello, no hace falta mucho diálogo para entender la odisea del equino, sobre todo, cuando se separa de su manada o cuando su interés amoroso resulta herido.

La voz de Pequeño Arroyo, el indígena lacota, fue interpretada por un indígena en la vida real. Su nombre es Daniel Studi y es hijo del también actor Wes Studi (ganador de un Óscar honorífico en 2019).

Por otra parte, el caballo real que inspiró al héroe de esta cinta fue un semental Kiger de 3 años de edad, llamado Donner, refirió la página de Sensacine.

Asimismo, la citada página indica que los sonidos que se grabaron para la comiquita fueron tomados de caballos de verdad, en ningún momento se utilizó las vocalizaciones de los humanos para recrear los sonidos de los animales.

La escena de apertura de la película (apodada Homeland Pan por los directores) tardó más de nueve meses en diseñarse, registrándose más de 700 elementos de fondo, con un promedio de 30 capas de material gráfico para cada fotograma.

¿De qué va?

Más allá de la ficha técnica, este es un relato que habla sobre la libertad. No la utópica y egoísta, esa que se basa en hacer lo que nos venga en gana, sino la que nos permite tomar decisiones y ejercer acciones que benefician a la comunidad. La libertad de sacrificar nuestra libertad a favor de una causa noble. La libertad de ser feliz, sí. Pero también la libertad de no serlo en pro de nuestra integridad.

Y esta es la libertad que le arrebatan a Spirit, un caballo salvaje de raza mustang, que vivía pacíficamente con su manada hasta que un día es capturado por el ejército para ser domesticado. Él se resiste con todas sus fuerzas pues no nació para ser domado. Mas el coronel del fuerte no opina lo mismo, así que lo priva de pan y agua por tres días. Claro, el hambre te humilla. Así que nuestro amigo equino se somete brevemente.

Como la idea no es llenar esta página de «spoilers» te dejaremos el relato hasta aquí. Pero puedes verlo en la plataforma de Netflix. Lo que sí podemos decirte es que la historia muestra un vaivén entre la libertad y el cautiverio.

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Secuela

El film se convirtió en franquicia con varias series que le sucedieron: «Spirit: Cabalgando libre», «Spirit: Cabalgando libre – Academia de equitación», «Spirit: Cabalgando libre – Cuentos de caballos». También cuenta con una segunda película titulada «Spirit: el indomable» estrenada en 2021 con la participación de Isabela Merced («Dora y la ciudad perdida»), Mckeena Grace («Un don excepcional»), Julian Moore («Nueve meses») y Jake Gyllenhaal («Spider-Man: lejos de casa»).

Puedes verlas casi todas en el streaming de Netflix. Pero, no te olvides de ver antes que nada la película original. No la de un caballito-mascota, sino la del «Espíritu que no pudo ser domado».

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