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Sin querer queriendo, El Chavo cumple 50 años

Foto: Cortesía Televisa
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“Vulgar”. “Bobo e insulso”. “Enajenante”. “No recomendable”. Parece un chiste que tales calificativos se le hayan adjudicado al programa de televisión más exitoso e influyente de la industria latinoamericana. Sin embargo, en el caso de “El chavo del 8”, son una demostración de que mientras la opinión de los críticos ha ido en una dirección, la apreciación del público se ha mantenido en la vía contraria. Y durante 50 años, que no es poca cosa.

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Porque la valía de la mencionada comedia mexicana radica en que su encanto inicial de la pantalla en blanco y negro ha superado la barrera del tiempo para enganchar a cinco generaciones, sin importar que durante ese tránsito hayan aparecido canales por suscripción, internet, videojuegos y plataformas streaming que han diversificado la oferta de entretenimiento. Lo cierto es que, en el contexto del siglo XXI, “El chavo del 8” sigue vivito y coleando.

La fórmula

La vigencia del programa creado por Roberto Gómez Bolaños, alias Chespirito, se encuentra en una receta de ingredientes básicos:

Personajes simples. El Chavo es el niño huérfano que siempre está hambriento. Quico es el hijo único consentido y de corto entendimiento. La Chilindrina es la pequeña pícara que saca provecho de los demás. Don Ramón es el vago fracasado. Doña Florinda es la malhumorada que ve a los demás por encima del hombro. El Profesor Jirafales es el enamorado atolondrado. La Bruja del 71 es la solterona desesperada. Y El Señor Barriga es el hazmerreír de sus inquilinos.

Diálogos frescos y repetitivos. No hay palabras rebuscadas, sino expresiones dichas una y otra vez para grabarlas en la memoria del espectador. “Fue sin querer queriendo”, “Bueno, pero no te enojes”, “Es que no me tienen paciencia”, “Se me chispoteó”, “No me simpatizas”, “¡Cállate, cállate, que me desespeeeras!”, “Con permisito, dijo Monchito”, “Vámonos, tesoro, no te juntes con esta chusma”, “Ah, bueno, así pos sí”, “Lo que tienes de bruto, lo tienes de bruto”.

Situaciones cotidianas. El día a día de juego en el patio de la vecindad, la llegada del cobrador, la celebración de fiestas, el encuentro de pretendientes, la actividad escolar, son momentos que se repiten en cualquier país, revistiendo de universalidad el contenido.

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Y, por supuesto, un elenco cumplidor. Chespirito como El Chavo, Carlos Villagrán como Quico, María Antonieta de las Nieves como La Chilindrina, Ramón Valdés como Don Ramón, Florinda Meza como Doña Florinda, Rubén Aguirre como El Profesor Jirafales, Angelines Fernández como La Brua del 71 y Edgar Vivar como El Señor Barriga, dotaron a los personajes de rostros, cuerpos y gestos que han enamorado al público desde el 20 de junio de 1971.

En alza

Roberto Gómez Bolaños incursionó en el medio artístico como guionista de radio en los años 50. Su talento para la comedia lo llevó a escribir para grandes humoristas mexicanos como Viruta y Capulina, hasta que en 1968 tuvo la oportunidad de darle forma a un espacio propio llamado “Los supergenios de la mesa cuadrada”. Dos años después nació “El chapulín colorado” que aumentó sus bonos en la industria de la televisión. De su relación con el Canal 8 surgió un sketch que más tarde se convertiría en programa, con capítulos semanales de media hora. En 1975, “El chavo del 8” logró un público estimado de 350 millones de televidentes en el continente.

 

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