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Sin parapetos

Gran Chiquinquirá
Foto: Captura de YouTube
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Cada año, la cercanía de diciembre revive entre los venezolanos el tono pascuero y festivo de la gaita en sus distintas expresiones, manifestaciones, agrupaciones y producciones. Quienes conservamos y preservamos la visión tradicional en su sonoridad, preferimos la gaita vieja, la tradicional; esa de charrasca, furro y tambora. Esa; que alegraba nuestra infancia en la inocente espera del “Niño Dios”.

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Así crecimos y así formamos a nuestros hijos bajo ese manto de tradición sonora que ahora extrañamos en la gaita, y que afortunadamente quedó grabado en producciones aportadas por agrupaciones empeñadas en preservar la tradición sonora de la gaita.

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Por eso dedico estas líneas a la agrupación “Gran Chiquinquirá”, la que año a año lucha por imponer su canto, su mensaje; ante la avalancha bulliciosa y sonora en la que la mayoría de los grupos gaitero han convertido a la gaita. Para entender la intención de estas líneas, basta solo con prestar atención al tema “Mi gaita exige respeto”; de la autoría de Ramón Romero y Neuronas Pirela, cantada por Mirmero Ríos y Jesús Pirela, correspondiente a la temporada gaitera 2004.

Su mensaje es directo y claro: «Solo te pido lealtad/no la quiero disfrazada/déjamela como está/que a ella no le falta nada/porqué entonces la ofendéis/metiéndole parapetos/como voz muy bien sabéis/mi gaita exige respeto (…) No es correcto que a la gaita le hayan hecho tanto daño/ con el correr de los años perderá su tradición/por esa instrumentación que le están metiendo ahorita/ es igual que a La Chinita le quiten su devoción (…)».

 

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