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«Rebelde»: una serie sin encanto atestada de lugares comunes

Rebelde
Foto: cortesía IG @soyrebeldenetflix

Netflix estrenó este miércoles 5 de enero «Rebelde», serie inspirada en la telenovela mexicana del mismo nombre. En el primer capítulo un incendio consume algunos vestigios robados de un altar, instalado en la Elite Way School, que hace honor a la extinta RBD. Ya por allí descubrimos que esta nueva aventura apuesta a algo totalmente renovado en sus siguientes siete episodios.

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Promovida como una versión de aquella popular historia, no existe ningún elemento trascendental anclado a la añeja; más allá de los uniformes, algunas fotos y autógrafos, discos o el sombrero rosado que Anahí portó en el videoclip de «Sálvame», colgados todos en una vidriera ubicada en medio del instituto.

Sí, es cierto, algunos actores en papeles maduros regresan como eslabones a la original pero sin mayor mención en la trama (quedan en el aire). Esta vez no verá ni siquiera, en un flashback, algún elemento que una a esta con la anterior.

Tras el maratón de episodios uno se da cuenta que son muchas las costuras abiertas en un proyecto que parece tomar elementos de series como «Élite» o «High School Musical: La serie». Claro que sin tomarse todo tan en serio. De hecho, algunos actores deslucen en sus personajes, mientras otros acaparan la atención en una aventura llena de clichés.

¿Chamitos no tan chamitos?

Es exagerado y casi ordinario el vestuario de todos los personajes. Demasiado colorido, nada pega con nada y se pierden en lo feo y extravagante, intentando lucir irreverentes. De allí que veamos a hombres con faldas y uñas pintadas, cabellos de todos los colores posibles y exceso de accesorios colgando de ropas y cuerpos. Con tatuajes, anillos, pulseras, collares y piercings que, en lugar de brillar, desentonan.

Incluso ese intento de diversidad, a partir de relaciones entre parejas del mismo sexo, se ve forzado y hasta edulcorado. Aún más en la actuación de estos jóvenes que por momentos lucen inexpresivos, acartonados o carentes de ángel. Se diluye pues la carga dramática que, para colmo, se sustenta en una historia predecible y nada novedosa.

La aventura de estos nuevos estudiantes, que dicen estar en primer año de bachillerato, es otro error obvio. Deberían lucir más jóvenes como era el caso de los actores de «High School Musical: La serie», cuando salió hace unos años. Supuestamente, el grupo de protagonistas está llegando a la escuela para iniciar sus estudios pero parecen bastante grandes ya. Jamás te imaginarás que un niño de 12 años aproveche un simulacro de incendio para tener sexo desenfrenado en un cuarto mientras la escuela se queda sola.

En la historia los de tercer año buscan tener el control del lugar.

«Rebelde»: turrón difícil de morder

La lucha entre clases sociales también se diluye y toma giros increíbles. Estudiantes ricos que se hacen pasar por pobres, pobres que son becados y ricos que le hacen la guerra al mundo, se pierden de vista mientras buscan distraer al espectador con canciones de RBD. Único vínculo con la telenovela original, cuando les piden a los estudiantes grabar un videoclip basado en uno de los éxitos de la banda. O cuando hacen cover de alguno de los temas. Muy parecido todo a la primera temporada de «Hihg School Musical: La serie», en la que le pedían a los estudiantes montar un musical inspirado en el éxito de los anteriores.

La historia individual de cada personaje también es tirada de los pelos. Lo mismo que la participación de los adultos (padres) de estos jóvenes. Algunos parecen de comiquita intentando forzar el drama a partir de lugares comunes que se vuelven insufribles.

Por otro lado, la idea de incluir a «La Logia» como una sociedad secreta que busca atemorizar a los nuevos e instalarse en el poder por encima de la misma dirección escolar, se les escapa de las manos a los guionistas. Y así el revés que toma la historia parece un camino fácil cuyo suspenso se vuelve un cuento chino mal echado.

Una mala y una buena

La mezcla de acentos, para hacer del proyecto un hit internacional, es otro punto en contra. Un actor que habla con acento colombiano, otra con acento brasileño -a la que a veces ni se le entiende lo que dice-, otro argentino y una que habla en spanglish engloban un discurso disonante que se hace ruidoso. Eso, sin mencionar los personajes con exceso de maquillaje (no sabemos si es un error de script) o que las nuevas generaciones se echan talco en la cara o rubor excesivo.

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¿Y qué es lo único que se aplaude en «Rebelde»? La música, pues hay canciones que versionadas se crecen en la voz de muchos de estos jóvenes bellos, que buscan enamorar precisamente con voz y porte. También covers de hits como «Baby One More Time» de Britney Spears o «¡Corre!» de Jessy & Joy.

Pero, ojo, si esperaba ver a alguno de los miembros originales en escena, mejor se levanta de ese sueño y se vuelve a acostar.

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