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«Morbius»: Una de vampiros sin sangre de superhéroe

Morbius
Foto: Cortesía Sony Pictures

«Morbius» está en cartelera. Llega finalmente, tras varios cambios de fecha para presentar la historia de uno de los villanos de Spider-Man. Con guion de Matt Sazama y Burk Sharpless, es una película entretenida pero no es perfecta.

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A medio camino entre una historia de terror y un filme de superhéroes de Marvel, durante dos horas logra atrapar y mantener la atención pero también se pierde en el camino. Es como si al guion le faltaran piezas de un rompecabezas que desde lejos no se notan pero sí se echan de menos para armar el conjunto. Se aprecia el culto que se rinde al personaje de cómic de los 70 y que se aleja del que hoy comercializa Marvel en sus representaciones fílmicas.

Producida por Sony Pictures y dirigida por Daniel Espinosa la historia es simple, pero también superficial. Quizás ese sea uno de sus problemas. Al mismo tiempo es efectiva, contada con un ritmo que no deja espacio al aburrimiento y por allí encuentra despuntar.

Los actores se lucen en sus roles. Aunque a todos los personajes les haga falta ahondar más en su universo interior y contexto para brillar con soltura. Conectan bien y la pareja protagónica conformada por Jared Leto (Dr. Michael Morbius) y Adria Arjona (Martine Bancroft) pasa colada. Con todo y que la tensión sexual-emocional entre ambos apenas cobre relevancia. Por otro lado, el villano a cargo de Matt Smith mete miedo por su carácter depredador. Por momentos recuerda a Lestat (personaje recreado por Tom Cruise en «Entrevista con el vampiro»).

Foto: Cortesía Sony Pictures

Más acción menos historia

La ambientación también resulta interesante, a ratos uno se siente como si ve una película de terror de los años 90. Incluso hay guiños a historias como «Drácula de Bram Stoker» o «Un vampiro suelto en Brooklyn», también a «Blade». Por allí verán a un grupo de policías que parecen caricaturizados en su proceder (muy al estilo del filme protagonizado por Eddie Murphy); así como una masacre en un barco que arriba a puerto con todos sus tripulantes descuartizados (propio del filme de Francis Ford Coppola). Sin dejar fuera la persecución en un pasillo de la corporación Horizon cuyo juego de luces y sombras transportan a cualquier filme de miedo.

Todo esto junto al papel que juegan la niebla, la luna llena o la oscuridad que ronda sobre la Gran Manzana. Sin dejar de lado callejones solitarios, el misterio en una estación de metro o algunos edificios abandonados que también distraen.

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Las peleas, por su parte, a ratos se pierden de vista. Y es que algunos efectos especiales son tan fugaces que el espectador apenas tiene tiempo de ver lo que ocurre. Otro aspecto que desluce. Pero quizás el peor sea la falta de datos para ubicar al espectador, primero en la enfermedad del protagonista (la introducción es bastante vacua y apenas se habla del hallazgo en Costa Rica) y, segundo, dado que la vampirización que sufre Morbius se da por entendida (el personaje experimenta grandes cambios pero apenas se relatan). Lo mismo que esa descontrolada oscuridad interior que parece un arrebato de ira y no una condición temible que da espacio a una importante y peculiar transformación. Aunque igual tocará agarrarse del asiento en algunas escenas y, por allí, queda advertido.

Lo cierto es que quizás volvamos a saber de «Morbius» en el futuro, en compañía de la cacareada “Legión de monstruos”. Esa conformada por los villanos de Spider-Man reunidos para jugarle la guerra. El multiverso está dispuesto y hay dos escenas post-créditos que así lo confirman. No es necesario que se quede hasta el final de estos, pues ambas están a medio camino.

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