Publicidad

Millicent Simmonds se la comió en “A Quiet Place”

Foto: IG @milliesimm
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

La actriz Millicent Simmonds supo a muy temprana edad que la gran pantalla era su verdadera pasión.

Publicidad

A propósito del reciente estreno de “A Quiet Place 2”, es imposible no reconocer el trabajo de esta joven intérprete de 18 años de edad, quien es la hija mayor de la familia protagonista, Regan.

Millicent Simmonds perdió la audición a los 12 meses de edad a causa de una sobredosis de medicamentos.

Al poco tiempo, su madre le enseñó lenguaje de señas y de esta manera aprendió a ser más independiente.

Igualmente estuvo en cursos escolares de teatro y decidió que quería ser actriz profesional. Así que con 12 años debutó en “Wonderstruck: El museo de las maravillas”, cinta en la que fue protagonista. Vale la pena acotar que en 2017 obtuvo varias nominaciones como actriz revelación.

Credibilidad ante todo

Para interpretar a Regan, el estudio detrás de la película no buscaba una persona con falta de audición, sin embargo, John Krasinski -director de la cinta-, insistió en ello para que la interpretación fuera mucho más creíble para quien disfrute de los filmes que prometen ser una trilogía.

Millicent y su familia asesoraron a Krasinski para mejorar el guion, de acuerdo a la experiencia de las personas con dificultad auditiva y el resto del elenco, que también aprendió lenguaje de señas, algo que cualquiera que vea las dos películas nota rápidamente.

Publicidad

Elementos en torno al filme

“A Quiet Place” contará con spin-offs aunque aún no queda claro de qué personajes. En esta segunda entrega se ocupan de ir un poco hacia atrás para que el público entienda el origen del desastre que expone a los personajes a la lucha por la supervivencia.

Asimismo, el actor de “Batman” y “Peaky Blinders”, Cillian Murphy, se unió al elenco como un personaje conectado al pasado de quienes llevan la trama sobre sus hombros.

 

ENLACES PATROCINADOS

Publicidad
Publicidad