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Lupita Ferrer bien vale una bioserie

Lupita Ferrer
Foto: Archivo

Estos últimos días ha trascendido la información de que la primera actriz Lupita Ferrer aprovechó el parón que supuso la pandemia por coronavirus, para adelantar la escritura de su autobiografía. Comentó, además, que estaría encantada de que alguna plataforma decidiera producirla y, de ser posible, participar en los últimos capítulos para estar en consonancia con su edad actual.

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La aspiración resulta más que válida, por el peso que tiene como una de las protagonistas más recurrida por Delia Fiallo, por la solidez de su nombre en el mercado internacional y por la forma en que ha sabido mantenerse vigente, sin luchar contra el paso del tiempo al aceptar personajes que no encabezan créditos, pero muestran su jerarquía histriónica y su madurez profesional.

Además, si bien es cierto que los biopics constituyen un gran atractivo para el público de los streamings, también lo es que la juventud de algunos personajes escogidos, sin mucho que contar, parece más una respuesta al mercado que al interés del contenido. Y aunque el éxito no se discute, debe haber espacio para quienes están en el tapete y para quienes han desarrollado carreras doradas.

Por qué sí

¿Qué justifica una bioserie sobre Lupita Ferrer? Hay datos que sirven para responder a tal pregunta.

En la década de los 60, cuando comenzaba su carrera, llamó la atención de los ejecutivos de Oppa Publicidad, quienes encomendaron a la periodista Mariahé Pabón que la convenciera de participar en Miss Venezuela. Aunque al principio le gustó la idea, no hubo acuerdo.

A principios de los 70, fue escogida por la propia Delia Fiallo, junto a José Bardina, para protagonizar «Esmeralda», la primera telenovela de Venevisión comercializada en el continente. La fórmula fue repetida en «María Teresa», «Mariana de la noche», «La zulianita» y «Ligia Sandoval».

Antes de los 80, se casó con el productor estadounidense Hall Bartlett, quien le hizo una película a su medida: «Los hijos de Sánchez», en la que compartió con los míticos Anthony Quinn, Dolores del Río y Katy Jurado. Sin embargo, no pudo hacer carrera en Hollywood y se sintió en una verdadera jaula de oro.

Superada su etapa de galana, otro personaje escrito por Fiallo la devolvió a la cresta de la ola: Victoria Ascanio, la villana de «Cristal«, telenovela que posicionó a Venezuela como fuerte competidor de México y Brasil en el mercado internacional.

Entre un hito y otro: miopía, rumor de que su hermana en realidad era su hija, confesión de carecer de instinto maternal, divorcio, negativa a exponerse a los rayos del sol, en fin… vivencias acumuladas durante 74 años de vida que aumentan el atractivo de Lupita Ferrer al desnudo, como ha decidido titular sus memorias.

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Cartilla

Yolanda Guadalupe Ferrer Fuenmayor nació el 6 de diciembre de 1947, en Maracaibo. Comenzó en el mundo de la actuación a los 15 años de edad, de la mano de Horacio Peterson, en la obra «Hamlet». Estuvo casada con el venezolano Rafael Carrillo, quien se opuso a que continuara con su carrera como actriz; y con Hall Bartlett, quien la destinó a una mansión de 10 habitaciones en Bel Air, rodeada de lujos. El segundo matrimonio duró seis años.

Su currículo registra más de 30 telenovelas, incluyendo trabajos en Argentina, México y Estados Unidos, además de 18 películas y participaciones en miniseries.

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