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Los payasos en la tele

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Foto: IG: @cepillintv
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En medio de los mensajes variopintos por la conmemoración reivindicativa del Día Internacional de la Mujer, el lunes 8 de marzo se coló la noticia del fallecimiento de Cepillín, el payaso mexicano que acompañó a varias generaciones de televidentes infantiles, en América Latina, en los años 70 y 80 del siglo pasado.

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El personaje nació mientras Ricardo González Gutiérrez estudiaba odontología en su Monterrey natal. Entonces se percató de que los pequeños le temían al dentista y que, pintándose la cara, lograba una predisposición positiva de los pacientes. Pillado por una televisora local, comenzó el tránsito artístico que recibió un gran empujón al ser fichado, seis años después, por el emporio Televisa.

«El show de Cepillín» alcanzó una gran proyección internacional que llegó hasta Venezuela. Las ocurrencias del clown y el repertorio que grabó lo sembraron en la memoria colectiva. Canciones como «En un bosque de la China» y «La gallina coco ua» fueron versionadas, más tarde, por el dúo hispano Enrique y Ana.

Pero Cepillín no fue el primer payaso, ni el último, que deleitó a la chiquillería criolla en la historia casi octogenaria de la televisión nacional.

Punto de partida

Los primeros payasos que aparecieron en la pequeña pantalla venezolana fueron Gaby, Fofó y Miliki. Los hermanos Aragón-Bermúdez habían logrado una gran fama en el continente americano desde que emigraron de España para instalarse en Cuba en 1946. Una propuesta de los ejecutivos de RCTV los trajo al país, donde permanecieron durante dos años (1954-1956) con programa propio y canciones inolvidables tipo «Hola, don Pepito» y «La gallina turuleca». Posteriormente, trabajaron en Argentina y, en 1972, regresaron a la península ibérica para ser conocidos como «Los payasos de la tele».

Sin embargo, el nombre más resaltante de esta historia es Popy, el personaje creado por el caraqueño Diony López que impactó de tal manera en la cultura popular que ha sido incorporado a la jerga con expresiones como “No te pongas Popy”.

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Su debut fue en 1970 en el programa «El club del clan» de VTV, de donde saltó al canal de Quinta Crespo. Estuvo al frente de varios espacios transmitidos mañanas, y fines de semana; además, grabó 17 discos y llegó a tener una carpa propia en la azotea de la tienda por departamentos Sears (hoy sede de Banesco), en Bello Monte. Su imagen llegó a otros mercados como Colombia, Perú y Puerto Rico. De su cosecha son canciones como «A cepillarse», «Mi amigo Dios», «El telefonito»; «Caro, Caro, Carolina» y «Cumpleaños». En 2009, un año antes de morir, tuvo un reencuentro con el público venezolano, mediante seis funciones producidas por Enrique Salas.

Vigencia

Aunque desde hace mucho tiempo la figura del payaso ha sido relegada de la oferta televisiva nacional, hay otros campos en los que se ha constituido como un recurso de alivio social. Es el caso de la asociación sin fines de lucro Doctor Yaso, payasos de hospital. El grupo fundado en febrero de 2005 por Lilver Tovar, Jorge Parra y Franklin Romero visita a pacientes en centros hospitalarios, con el propósito de aportar algo de alegría a las interminables horas de reclusión. Para evitar el rechazo o el miedo a los payasos (llamado coulrofobia), esta práctica le apuesta a la sencillez del maquillaje.

 

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