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“Loco por ella”: cuando la reconquista va en plan obsesiva pero romántica

Foto: Cortesía Netflix
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Soy fanático del cine español, debo decirlo, también de sus series. De allí que disfruté viendo al actor Álvaro Cervantes embutido en la piel de “Carlos, Rey Emperador” (2015), proyecto que dio continuidad a la majestuosa “Isabel” y que, incluso, lo impulsó internacionalmente. El reencuentro en “Loco por ella” ha valido la pena.

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La película, estrenada recientemente por Netflix, se promueve como una comedia romántica de esas que reduce el estrés en días de mucho trabajo. Pero, a decir verdad, no es solo eso.

Con una alta carga dramática y buena dosis de originalidad, en un tris la película envuelve y sacude emociones. Tiene mucho de esto y aquello, con ese “no sé qué”, que termina enganchando y cuando la acabas eres otro.

No sé si ese día estaba más sensible, tampoco sé si logré identificarme con el periodista en la ficción que la protagoniza, pero me tocó y lo hizo profundamente. Lloré, reí, me emocioné y lo más importante disfruté cada minuto de ella.

El elenco, increíble, cada uno aporta y lleva al espectador a ubicarse en un lugar incómodo pero necesario frente al abordaje de las enfermedades mentales. Quizás nos demos cuenta que juzgamos demasiado y nos cuesta reconocer la realidad de otros. Aquello de ponernos en los zapatos sin buscar cambiar nada.

Y si bien apuesta por un mensaje de aceptación y no de normalización, como debió ser, quizás mezcla ingredientes solo para estimular. Siempre desde el respeto excesivo y no desde la crudeza, pero habría sido otro tipo de filme. Igual algo llega y, con esperanza, trastoca.

¿Pero de qué va? Sin caer en spoilers, para no arruinar la experiencia, un chico (Cervantes) conoce durante una noche de tragos a Carla (Susana Abaitua). Él se muestra como el típico galán rompecorazones: seguro de sí mismo, irresponsable, superficial y manipulador. Ella, por su parte, luce alocada, arriesgada, desinhibida y chistosa, nos hace creer que engulle hombres como pasatiempo. Juntos se reconocen en la idea de que todo se lo toman a juego y, nos dejan clarísimo, que no piensan en el amor y otras tonterías. Van a lo que van.

La noche loca, que sirve de prólogo al filme, acaba en la cama de un hotel. Dan impresión de haber encontrado a su par perfecto, hasta que llega el momento de decir adiós. Él se resiste, está dudoso de querer dejarla ir; ella toma impulso pero acaba llorando camino a casa.

A partir de allí se inicia una aventura de dos amantes que se niegan a dejarse porque se necesitan, enmarcados en un lugar especial, con unas condiciones especiales, lleno de personajes coloridos e igual de especiales, que dan sacudones a ratos a partir de sus realidades. ¡Al final quizás todos tenemos algo locos!

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La podría ver una segunda vez, claro que sí.

PD: El tráiler no dice nada de todo lo que ofrece la cinta.

 

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