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La sinceridad de Franco De Vita

Franco de Vita
Foto: EFE
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Franco De Vita siempre ha sido un cantante que despierta emociones encontradas. Con el periodismo venezolano tiene historias de “amor” y, la mayoría, de “dolor”. Así como lo cuento. Nadie le puede negar su calidad como artista. Por algo Franco se convirtió en el “coco” de los conciertos, ya que no importaba en cuántas funciones ni dónde se presentaba, los suyos eran puro “sold out”. Y eso, obvio no gustaba.

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En una oportunidad en los 90, el Ateneo de Caracas organizó un Festival de música latinoamericana con nombres importantísimos. Como Rubén Blades o Willie Colón en el teatro Teresa Carreño. Franco tendría a la semana siguiente su primera serie de multi conciertos. Empezaron siendo cuatro los programados y, debido a la demanda de taquilla, terminaron siendo seis. Días con doble función.

En una rueda de prensa, le “preguntaron” qué opinaba él de que sus conciertos (con entradas más caras) estaban agotados, mientras las entradas del Festival no. “¿Qué voy a opinar? No tengo nada que opinar. El público es el que decide qué quiere ver”. Así de directo y sincero respondió ante una interrogante que buscaba cuestionar la música “comercial de Franco” ante la culta e intelectual de sus colegas convocados. Por supuesto, tras la respuesta no pasaron más de 10 minutos hasta que el encuentro terminó.

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Pero esa no fue la única vez que protagonizó un incidente. En otra oportunidad, el joven periodista de un importante medio le cuestionó también en rueda de prensa, que su disco del momento no le gustaba. “¿Por qué no te gusta?” le cuestionó. Sin mayores argumentos de que no le gustaban las letras ni los arreglos, al periodista se le fueron los colores del rostro. Tal vez no esperó que lo cuestionaran a él.

“Esa es tu opinión y te la respeto. Pero creo que para decir por qué algo te parece malo tienes que ser por algo más que tu gusto”, le dijo Franco De Vita. Así como lo cuento. De ahí, la fama de malcriado del cantante que puso a muchos a soñar con “Louis“.

 

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