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La simpatía de Paulina Rubio

Paulina
Foto: EFE
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Antes de que Paulina Rubio entrara a la sala del hotel Meliá, donde recibiría a la prensa, se hizo una advertencia: no preguntas sobre su vida privada. La cantante mexicana nunca ha sido, así como lo cuento, precisamente, Miss Simpatía. El motivo de su visita (y no temo decir que después de eso no vino más) era para presentarse en el Valle del Pop; en la segunda edición del Caracas Pop Festival.

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De hecho, la primera vez que vino a Venezuela, ya separada de Timbiriche, hizo una gira de prensa por todas las redacciones de los periódicos venezolanos como cualquier principiante. Pero para mediados de los 2000, cuando ya era “La chica dorada” fulgurante, con éxito internacional, pues podía permitirse ciertas licencias.

Y una de las que ella quería era esa. Que no se le preguntara por su vida privada, tormentosa por su relación con Ricardo Bofill, quien acababa de divorciarse cuando inició el romance con Paulina. Todavía, no obstante, estaba lejos de casarse con Colate y, más aún, del escándalo que fue su separación y la pelea por la custodia del hijo de ambos.

Total que Paulina llegó y comenzó a responder casi con monosílabos las preguntas. Una experiencia similar que se vivió unos años antes cuando, ya estrella, vino como embajadora de una marca de jabones. Había pasado el tiempo, cosas en su vida y ella seguía igual.

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Y, como el periodista pregunta lo que le parece y el entrevistado tiene derecho, en consecuencia, a responder también lo que le parece, eso sucedió. Un colega le preguntó precisamente por su vida privada.  Ella miró a los lados a su gente, preguntándole con la mirada si no habían dado su orden. Se hizo el silencio y, con él, “La chica dorada” se paró de su silla, dio las buenas tardes y se fue.

Al día siguiente, su nombre era la atracción internacional y más fuerte de la segunda noche del Festival. Mientras en el resto de la jornadas (latino, rock) la explanada del lugar estaba a reventar; así como lo cuento, la del pop, con Paulina Rubio a la cabeza, fue lo que en el argot se conoce como cu…., pero de los fuertes.

 

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