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La rabia de Chayanne

Foto: AFP
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A propósito de la reciente reaparición de Chayanne como presentador del homenaje que le hicieron a José Luis Rodríguez en los Latinoamerican Music Awards; se reavivó el recuerdo de una de las tantas presentaciones en el Poliedro de Caracas en el que casi queda en la calle. Así como lo cuento.

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En uno de los tantos viajes que el cantante hizo a Venezuela para ofrecer su gira, una de las presentaciones lo llevó al estado Zulia. Como era usual en sus tours, las entradas se agotaron en todos los lugares que lo recibían en Venezuela. Y en esa oportunidad no era la excepción.

Para ese momento, mediados del nuevo siglo, ya el boricua se había convertido en padre. Su lazo con Venezuela va más allá del ya fuerte cariño del público. A su esposa, Marielisa Maronese, la conoció en el Miss Venezuela y el flechazo fue instantáneo; aunque el matrimonio vino mucho tiempo después.

También en un momento, en Oripoto ciertos vecinos comenzaron a ver la construcción de una casa espectacular. Se rumoró que era de él para que cuando estuviera en Caracas pudiera descansar como es debido; además de compartir con la familia de su esposa.

Lo cierto es que al día siguiente de esa presentación en Maracaibo, Chayanne aterrizó en Caracas. En el Poliedro esperaban miles de fanáticas por verlo bailar “Torero” y todos esos temas que no puede dejar de cantar. Se quitaron las sillas laterales de la tarima “por orden de Chayanne no debe haber nadie en el área”. Se desalojó a todo el mundo. Pasillos libres, tarima despejada. Solo personal autorizado. No podía haber errores.

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Pero como una cosa piensa el burro y otra quién lo arrea. Comenzó el show y el frenesí de la gente. Las chicas comenzaron a gritar y en la olla quienes estaban en primera fila trataban sin éxito de seguirle el paso. Cantó una balada y luego seguía “Fiesta en América”. Quien debía soltar la pista no lo hizo a tiempo y por cuestiones de segundos casi se descubre que Chayanne había doblado casi todo el concierto.

Él, profesional que es, terminó el tema con la sonrisa que ha cautivado a millones de mujeres en más de treinta años de carrera. Se apagaron las luces unos segundos. Los necesarios para que la sonrisa congelada que le quedó luego de la canción desapareciera y se convirtiera en un grito y reclamo colectivo. Le decían que nadie se había dado cuenta, pero así como lo cuento, Chayanne no reparó eso. Hizo los reclamos y luego volvió como si nada a cantarle a sus fanáticas. Cosas del show.

 

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