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La nueva “Cruella” no recrea su adicción al cigarrillo. ¡Descubre por qué!

Cruella
Foto: Twitter @cruella
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Elegancia, sadismo y una fuerte adicción a la nicotina eran los rasgos distintivos que definían a la megalómana “Cruella” en “101 Dálmatas” (1961), cuyo vicio y personalidad se volvieron a replicar en las adaptaciones en live-action de 1996 y el 2000. Pero ahora, la casa de Mickey Mouse decidió omitir su peculiar boquilla para fumar en la nueva versión que interpreta Emma Stone.

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“Eso no está permitido en 2021. En una película de Disney no se nos permite fumar en pantalla. Era difícil no tener esa boquilla (…) Estaba tan emocionada de tener esa columna de humo verde allí, pero no fue posible “, explicó Stone al New York Times cuando los fanáticos más arraigados de la industria no pasaron por alto la ausencia de este peculiar accesorio.

En este sentido, la nueva intérprete de “Cruella” aclaró que no pretende promover el tabaquismo o el desollamiento de animales.

“No llegamos a un lugar donde esta mujer esté despellejando cachorros, pero hay una exploración de lo que significa ser ‘mala’ y cuál es la diferencia entre eso y ser rebelde, pensando además de manera diferente a todos los que te rodean”, subrayó.

Asimismo, el portal de la revista Cosmopolitan agregó que Disney prohibió que se fumara en pantalla alrededor de 2007. Actualmente, la prohibición se extiende también a Lucasfilm, Marvel y Pixar.

Fomentando malos hábitos en los más jóvenes

Indudablemente, se tiene una concepción errónea de que el cigarrillo le brinda un toque de misterio y de carisma al consumidor en turno, especialmente en el siglo XX cuando las publicidades estaban en su mayor punto de cocción.

Desde luego que las comiquitas no se quedaron atrás en el boom de la nicotina, ya que hasta “Los Picapiedra” promocionaron a la marca Winston en una oportunidad. Al día de hoy, el micro es criticado por fomentar una adicción en los más jóvenes y aludir también al machismo.

El primer largometraje animado de “101 Dálmatas” no fue la excepción a la regla, dado a que no solo es Cruella la que fomenta este hábito sino también el propio Roger, el dueño de Pongo, y sus secuaces Gaspar y Horacio.

El cigarrillo y el teléfono

Uno de los atractivos más atrayentes de la villana en su primer debut cinematográfico fue cuando giró el disco numérico del teléfono con la punta del cigarro, escena que quizás más de una niña intentó replica.

El humo no desprendía el habitual tono gris, sino más bien una exhalación verdoso que acentuaba más la maldad del personaje.

Por su parte, la pipa de Roger denotaba más un proceso de meditación que le permitía crear sus composiciones musicales, mientras que a Gaspar le permitió mostrar su desdén hacia su compañero cuando arrojó las colillas a su sándwich.

En otras actrices

En los primeros live-action de “101 Dálmatas”, estrenados en 1996 y el 2000, fue Glenn Close quien dio vida a la compulsiva admiradora de las pieles.

Esta versión profundiza con mayor ahínco su adicción; de hecho, era su principal catalizador de estrés cuando sus malvados planes no fluían a su gusto, a diferencia de su contraparte animada que expresaba su agresividad mediante el automóvil.

En lo concerniente a “Los Descendientes” del 2015, Cruella estuvo bajo la piel de Wendy Raquel Robinson; sin embargo, su participación en pantalla fue bastante breve y no se le vio portar la peculiar boquilla, sino que más bien tenía consigo animales de peluche que le recordaban su obsesión por los canes.

Su gusto por la moda

En las tres adaptaciones más destacadas de Cruella se exalta su exquisito gusto por la moda y su caballera monocromática en blanco y negro.

Tanto en la primera comiquita como en la actuación que brindó Glenn Close estaba fijamente obsesionada con las pieles de animales, a tal punto que fue la autora intelectual del secuestro de animales domésticos.

En la interpretación de Close se denotaba más su sadismo; inclusive, sus esbirros desollaron a un tigre que residía en el zoológico local para saciar su apetito de pieles y posteriormente, como típica psicópata, jugueteó con la quijada del difunto felino para imitar a un ventrílocuo.

Asimismo su idea de crear un abrigo trascendió en “102 Dálmatas” cuando quiso diseñar una capucha de piel de cachorro.

Una Cruella más sensibilizada

Por otra parte, en la actuación que ofrece Emma Stone sus aficiones son mucho más sencillas, pero eso sí, no deja de perder el glamour o la extravagancia.

En lo concerniente a su relación con los dálmatas no tiene la intención de lastimarlos. De hecho, la nueva película los presenta como una aterradoras bestias que protegen los intereses de la antagonista en turno, la avariciosa baronesa Von Hellman, interpretada por la dos veces ganadora del Óscar Emma Thompson.

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“Se creía dueña de todos, pero hay algo de la justicia poética que es tan (…) Poética”, alega el personaje de Stone en uno de los primeros avances del filme, marcando además la lucha épica entre dos males.

Igualmente, la ficción más actualizada retrata la difícil vida de Cruella y cómo la sociedad la fue convirtiendo en el monstruo que es hoy en día, un poco similar a la formula del “Joker” del 2019.

 

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