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Veinte años son muchos para «La mujer de Judas»

la mujer de judas
Collage: composición Chévere

No son muchos los títulos de telenovelas venezolanas que, en el siglo XX, recurrieron al suspenso como gancho para atrapar la atención de la audiencia. La apuesta masiva fue a las historias rosáceas que vivieron algún paréntesis, con las producciones de ruptura facturadas por Rctv en los 70 y 80.

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En tal sentido, «La loba» y «La bruja» constituyen dos excepciones de grata recordación. Ambas fueron grabadas en los estudios de Venevisión. La primera apareció en pantalla en 1973, con las actuaciones protagónicas de América Alonso, Martín Lantigua y Adita Riera, quienes siguieron las pautas dictadas por los escritores Manuel Muñoz Rico y Alejandro Hurtado Terán. El contexto que rodeaba la trama amorosa incluía a un asesino serial.

La segunda vio luz en 1982, con un elenco encabezado por Flor Núñez, el boricua Daniel Lugo y el brasileño Rubens De Falco, contratado por el canal de La Colina, luego del impacto que causó la transmisión de «La esclava Isaura» en Venezuela. La historia fue creada y desarrollada por Humberto “Kiko” Olivieri, a partir de una pintura misteriosa.

Pasarían muchos años antes de que otra trama de suspenso despertara el interés de los telenoveleros. El 16 de mayo de 2002, a las 9:00 de la noche, salió al aire el primer capítulo de «La mujer de Judas», con Astrid Carolina Herrera, Chantal Badaux y Juan Carlos García, en los papeles estelares, dirigidos por Olegario Barrera. El éxito rodeó de laureles al escritor Martin Hahn.

Pacto de silencio

«La mujer de Judas» se desarrolla en dos tiempos, en un viñedo de Carota. Comienza en 1982, cuando el día de la boda de Altagracia del Toro (Astrid Carolina) es asesinado el sacerdote que oficiaría el enlace.

La novia resulta imputada y sentenciada ante la presencia de sus mejores amigas: Joaquina Leal (Julie Restifo), Laura Briceño (Kiara), Elda de Agüero del Toro (Dora Mazzone), Ricarda Araujo (Fedra López) y Marina Batista (Gledys Ibarra).

Al cabo de dos décadas, la joven Gloria (Chantal) visita el lugar, quien decidió dedicar su tesis de grado al caso de Altagracia del Toro. Cuenta, además, con una percepción especial que la lleva a concluir que la historia no ocurrió como fue contada.

Su estancia coincide con la liberación de la expresidiaria, quien decide regresar para cobrar venganza, tras cumplir injusta condena, y con el reencuentro de aquellas que, en el pasado, hicieron un juramento para silenciar lo sucedido en el templo. En el interín, se van sumando nuevos crímenes.

Hahn repitió la fórmula en siguientes producciones hasta llegar a la cumbre con «La viuda joven», la telenovela protagonizada por Mariángel Ruiz, Verónica Schneider y Luis Gerónimo Abreu, cuyo capítulo final logró un share de 80 puntos en 2011.

Las líneas

Martín Enrique Hahn nació el 14 de septiembre de 1964, en Barinas. Con sus títulos de licenciado en Arte y técnico superior universitario en Publicidad, alzó vuelo a Puerto Rico, Venecia, Bali y Colonia. Al regreso, comenzó a trabajar como dialoguista en Rctv.

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Luego de un par de experiencias al lado de Salvador Garmendia, en 2000, lanzó su primera telenovela en solitario: «Angélica pecado». También firmó «Estrambótica Anastasia», «Amor a palos», «Y los declaro marido y mujer» y «Nadie me dirá como quererte».

En 2012, supervisó la adaptación de «La mujer de Judas» realizada por TV Azteca. Su trabajo más reciente es «La última esposa», para el canal Telemicro de República Dominicana.

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