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La leyenda urbana de Gaby Spanic

La guariqueña cree que el amor no tiene edad. Foto: Instagram Gaby Spanic
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Cuando faltan pocos días para la elección de la nueva Miss Venezuela, las anécdotas del concurso salen a relucir. Por ejemplo, la edición de 1992 fue una de las más fuertes de esa década. Así te lo cuento.

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Milka Chulina, una espigada joven que llevó en su pecho la banda del estado Aragua ,era la gran favorita. Pero le pisaba los talones otra belleza, Francis Gago y, un poco más atrás, Natalia Martínez, quien cuando decidió meterse a actriz, adoptó el apellido de Streignard. Así se iban sucediendo los nombres rumbo a la noche más linda de ese año.

Gabriela Spanic también se metía en las quinielas (era el año de la Eurocopa) para ganar la corona. Pero no la tenía fácil. Sus contrincantes nombradas anteriormente eran muy fuertes. Pero ya en ese momento, hizo sentir su vena de mujer dura del llano.

La nacida en Ortiz (estado Guárico) se encargó de hacerse sentir. Los expertos de la época aseguraban que era muy bella, pero bajita. En esos tiempos, no bastaba con ser delgada y bella. Mientras más centímetros pudieran leerse en la cinta métrica, pues mejor. Y ella, por lo menos según los estándares del momento, no lo cumplía.

Tal vez consciente de ello, Gabriela Spanic por donde pasaba dejaba su estela. Así fue en la presentación a la prensa. Más tarde en la Gala interactiva, en la entrevista con el jurado. ¿Por qué habría de ser diferente la noche tan linda como esa?

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Lo cierto es que llegó el día de la elección, el 9 de septiembre de 1992, y con la pompa de otrora que le imprimía Joaquín Riviera al certamen, llegó la hora de llamar a las finalistas. Así como te lo cuento.

Gabriela Spanic no figuró en el cuadro. La leyenda urbana cuenta (porque ella lo ha negado siempre) que cuando se supo que no quedó, entró al backstage mucho antes de que se cortara la transmisión bastante molesta. Y con esa misma actitud, se quitó el vestido y lo volvió trizas. Mientras, en el escenario Milka Chulina se coronaba; Francis Gago se ganaba el derecho para ir al Miss Mundo y Natalia Martínez se conformó con el puesto de tercer finalista. Sin embargo, la gente que había detrás de cámaras era mucha. “Yo la vi cuando lo hizo” contó más de uno.

 

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