Este jueves 22 de septiembre se estrena la precuela de «La huérfana» titulada «El origen». Llega tras 13 años de la anterior producción, estrenada en 2009, para revelar algunos aspectos de su protagonista. Es obvio que el tiempo ha pasado para la actriz, quien dicho sea de paso, debe lucir incluso más joven para hacerlo creíble.
De lleno en la película, podría pensarse que la historia va a dos ritmos. Esto quiere decir que comienza como una película de terror y suspenso pero durante su desarrollo se vuelve una historia de humor negro. La cual acabará robándole alguna carcajada. No está mal, ojo, de hecho el revés de la historia es lo más simpático.
Lo malo es que poco a poco va perdiendo su fuerza. Uno deja de tenerle miedo a Esther para ponerse en sus zapatos y hasta solidarizarse con ella. Es como si, esta vez, ese victimario maligno -que odiamos por sus acciones- pasa a ser víctima empujando al espectador a querer que nada le pase.
Desquiciada y graciosa
Entretenida, la historia se sustenta en las actuaciones de todos sus actores que parecen pasarse un suiche, en medio de la trama, para explotar su lado más macabro. Lo que hace que el espectador descubra aspectos ocultos que acaban robando protagonismo a la mismísima protagonista.
Preguntas surgen miles, como por ejemplo: cómo es que este malévolo ser con enanismo, que esconde su verdadera edad y además es psicópata, por momentos se vuelve una blanca paloma. Sí, de esas que incluso se hace amiga de las ratas, cual princesa de cuento de hadas. Algo ilógico, luego de un prólogo sanguinario en el que vemos a Esther fuera de sí cargándose a todo el que abre la boca. La razón: puede que cuando está acorralada el miedo la transforme.
La transición del personaje de Leena, nombre real de la impostora que se hace pasar por Esther, va incluso más allá. Como si se tratara de una niña normal que, por cierto, encuentra en el amor una ilusión para seguir viviendo. Esperanzada, incluso se ilusiona con la idea de conquistar a un hombre. Quizás en una tercera entrega nos cuenten que el personaje también era bipolar y allí todo esto tenga sentido.
Lo que sí es seguro, es que disfrutará y gozará con los giros. Aunque, claro está, en el fondo todo sea tan tirado de los pelos y su resolución un, dos, tres, sin demasiado esfuerzo. William Brent Bell dirige a un elenco en el que brillan las actrices Isabelle Fuhrman (Esther) y Julia Stiles (Tricia Albright).
