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La cámara de Slipknot

Foto: Cortesía Twitter @slipknot
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Muchos rockeros tienen mala fama. Unos bien ganada, otros pagan por algo que nunca han hecho. Y algo más o menos así pasó con los de Slipknot. El grupo visitó Venezuela y la expectativa en el público metalero era grande. No siempre visitaba el país una banda con esas características y menos con quien muchos llamaban “el hombre pinchos” por su atuendo.  Así, como lo cuento.

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Sin embargo, su fanaticada no tenía la misma fama y, por lo tanto, salpicaba al grupo. El día de su concierto en el Poliedro todo iba bien, hasta que la olla, literalmente, explotó. Quienes estaban más cerca de la tarima, víctimas de la emoción, la música y, según muchos, de otras cosas, pasaron de la euforia al caos. Habían unas “barreras” que separaban un área de otra que no pudieron con la contención de las emociones.

Ni siquiera había pasado la mitad del show y los ánimos estaban tan caldeados que las barandas terminaron en el piso. Comenzó a bajar la gente de lo más alto del llamado Coso de la Rinconada y a aglomerarse hacia adelante. Al principio, la seguridad trató de contener la avalancha. Pero qué va. El ímpetu de los rockeros pudo más. En inglés, el cantante, Corey Taylor, trató de calmar los ánimos, pidiendo que no empujaran y menos que pelearan.  La cosa se calmó.

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Ya todo el mundo arrejuntado daba la impresión de que la situación no pasaría a mayores. Siguió un rato más el show hasta que una tángana comenzó hacia las primeras filas. Ya en ese punto, poco era lo que podía hacerse. Los fotógrafos que se encontraban en el recinto, aprovecharon el momento para inmortalizar la trifulca.

En medio de la misma, uno de los músicos de Slipknot le quitó la cámara a un fotógrafo y al tratar de devolverla, la dañó. Así como lo cuento. La versión de la productora del momento fue que buscaba guarecer el equipo y a su dueño, porque alguien se le venía encima. La del profesional que solo se la quitó sin motivo. El hecho, la cámara se dañó. La promesa, se la pagarían. La realidad, nunca se supo qué pasó.

 

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