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La amada Lucille Ball se convirtió en jefa

Lucille Ball
Foto: Cortesía CBS
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Referencias hay en todos los campos. Pioneras que retaron la tradición, convencidas de que la igualdad entre hombres y mujeres está relacionada con las oportunidades para desarrollar el potencial individual, más allá de los genitales. En más de una ocasión, los logros feministas no tienen proclamas.

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En el campo de la televisión, Lucille Ball marcó una época. No solo por su prolongada permanencia en pantalla, sino por la huella que dejó en la industria, gracias a la popularidad que obtuvo «I Love Lucy», conocida en Hispanoamérica como «Yo amo a Lucy», la comedia de situación que fue estrenada el 15 de octubre de 1951.

La primera

Rechazada en una academia de arte dramático que la consideró carente de talento, Lucille Ball decidió aprovechar sus atributos físicos y ganarse la vida como modelo. La mezcla de sangre escocesa, irlandesa, inglesa y francesa la dotó de una cabellera rojiza que se convirtió en su seña de identidad, incluso cuando dio el salto al cine.

Logró rodar con «Los Tres Chiflados«, Los Hermanos Marx, Ginger Rogers y Katharine Hepburn, entre otros grandes del séptimo arte, pero nunca fue considerada por la RKO Radio Pictures ni por la Metro Goldwyn Mayer, productoras con las cuales firmó contratos, para un papel protagónico.

Al cabo de 20 años fue cuando le llegó su gran oportunidad tras presentar un proyecto a la CBS: «I Love Lucy». Sin embargo, la compañía tuvo serias reservas con la pareja estelar formada por la propia actriz y por su esposo Desi Arnaz. Los ejecutivos opinaban que la historia de una pelirroja y un cubano no llamaría la atención del público estadounidense.

Entonces, el matrimonio fundó Desilu para realizarla, negociando la transmisión con la televisora. Así fue como Lucille Ball hizo historia al convertirse en la primera mujer jefa de una empresa productora, en igualdad de condiciones que su cónyuge.

El programa, además, introdujo dos innovaciones que se mantienen hasta la actualidad: el público en vivo, en el estudio, y la utilización de tres cámaras, a cargo del alemán Karl Freund, quien formó parte del equipo del filme de culto «Metrópolis».

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«I Love Lucy» se mantuvo al aire hasta el 6 de mayo de 1957, cumpliendo seis temporadas que totalizaron 180 capítulos. Pero tuvo continuaciones: «The Lucy-Desi Comedy Hour» (1957-1960, 13 capítulos), «The Lucy Show» (1962-1968, 156 capítulos) y «Here’s Lucy» (1968-1974, 144 capítulos) que fueron comercializadas en numerosos países, convirtiendo a la actriz en una cara familiar para distintas generaciones de televidentes.  

En privado

Lucille Desiree Ball (Nueva York, 06/08/1911-Los Ángeles, 26/04/1989) también rompió los convencionalismos de la época, cuando decidió casarse con el músico cubano Desi Arnaz, a quien le llevaba seis años. Durante 20 años de unión, la pareja tuvo dos hijos: Lucie Desiree y Desiderio Alberto. Los compromisos laborales y los problemas de alcoholismo del antillano sellaron el divorcio, aunque mantuvieron buena relación el resto de sus vidas. Un año después de la separación, en 1961, la actriz contrajo segundas nupcias con el comediante Gary Morton, con quien permaneció hasta el último día.

 

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