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«Jurassic World: Dominion»: el gran meteorito que acabó con la saga

Jurassic World Dominion
Foto: Cortesía Universal Pictures

«Jurassic World: Dominion» no es buena, duélale a quien le duela. La película, dirigida por Colin Trevorrow, es en sí un collage de momentos claves copiados al carbón de sus cinco films anteriores. Originalidad cero, historia cero y emoción cero, la aventura se vuelve insufrible y compleja de digerir. Esto al alejarse de la premisa de mostrar dinosaurios dispersos por todo el mundo intentando convivir con la humanidad. Y, de nuevo, echando mano a la misma historia de siempre vuelven a sumergirnos en un terreno (esta vez refugio) donde todo se sale de control y el caos reina.

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En menos de un tris, la trama da tumbos sin sentido con historias desconectadas que tardan en marcar la acción y la atención. Es como si apilaran demasiadas ideas forzadas y dispersas, que acaban diluyendo el argumento.

Esta vez es un científico quien arma, encubierto, un centro de experimentos con dinosaurios, aunque estos en realidad apenas se vean por allí. Una plaga de langostas modificadas genéticamente que está a punto de causar un colapso ecológico es su programa piloto. La acción lleva a un grupo de investigadores a infiltrarse en la fortificada y aislada base para buscar pruebas que incriminen al nuevo villano. Sin una premisa clara, la película apela además a temas como la clonación para justificar su existencia. Lo que acaba en un verdadero pasticho.

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Las escenas de acción, que parecen estar solo para animar al público a permanecer sentado en la sala, son copias exactas a las ya vistas en el pasado. Con nuevas y viejas especies, alteradas sin justificación ni explicación, buscando problemas. Lo malo es que ya no dan miedo al lucir como verdaderas marionetas.

Como guiño al pasado intentan conectar las historias de los doctores Alan Grant, Ellie Sattler e Ian Malcom (Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum, respectivamente), con la de Owen Grady (Chris Pratt) y Clare Dearing (Bryce Dallas Howard) de las últimas películas. Pero juntos lucen flojos, desconcertados y torpes cuando se supone que todos ellos son los más capacitados para atender cualquier emergencia con dinosaurios. Logrando que esa ansiada nostalgia y conexión entre Jurassic Park y Jurassic World acabe como un saludo a la bandera. ¡Finalmente la extinción de los dinosaurios en el cine ha llegado!

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