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“Jungle Cruise”: una montaña rusa fílmica fantástica y exótica

Jungle Cruise
Foto: Cortesías Disney Pictures
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Un viaje en barco cruzando el Amazonas, a través de una selva llena de peligros -en tono de fotonovela- con héroes, villanos y animales caricaturizados, hacen de “Jungle Cruise” una divertida historia para disfrutar en familia. Es como subirse, por dos horas, a una montaña rusa. De esas que sacude emociones pero explotando la acción, romance y algo de humor, inspirada en la atracción homónima del parque temático. Con igual resultado, en torno a la satisfacción efímera y pasajera que produce.

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Guiños a otras producciones abundan. Desde la dinámica y divertida “El regreso de la Momia” (2001) de Stephne Summer; a la emocionante “Indiana Jones y los cazadores del arca perdida” (1981) de Steven Spielberg, pasando por el misterio de “Kin Kong” (1933) de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack.

Con la primera el paralelismo es brutal. Por un lado tenemos a Rachel Weisz como Evelyn Carnahan O’Connell, una historiadora con amplio conocimiento en arte y cultura egipcia; por el otro a Emily Blunt como la Dra. Lily Houghton, una científica que lleva años investigando la cura mágica de un árbol. Ambas, además de listas, luchan por darle valor a la mujer en la sociedad machista de su época. Capaces incluso de saltar, pelear y bucear sin importar si el oponente es más grande que ellas o el peligro mortal.

Fantasía taquillera

Pero esa no es la única similitud que cualquier fanático del cine pueda encontrar entre ambas historias. También son sus protagonistas masculinos quienes sirven de guía a la expedición. Como esa fuerza bruta necesaria para llevar a buen puerto, manteniendo la tensión sexual necesaria para hacer del viaje una oportunidad para el amor. Amor sin que nada de esto tendría sentido y que en “Jungle Cruise” irradia magia.

Por un lado está Brendan Fraser como el fortachón y temerario Rick O’Connell en “La Momia” y, por otro, a Dwayne Johnson como el Capitán Frank “Skipper” Wolff capaz de sortear cualquier peligro, incluso la muerte, las veces que sean necesario.

Siguiendo con las similitudes, cómo olvidar al personaje divertido que parece estar allí solo para generar contratiempos y diversión. John Hannah lo lograba como el viajero Jonathan Carnahan en “La Momia”; mientras que Jack Whitehall hace lo propio como McGregor Houghton, el hermano menor y asistente de Lilly.

Pero hay más, y esta es quizás la más importante de todas la coincidencias entre ambas cintas: dos venezolanos en el papel de los villanos fantásticos. En la estrenada en 2001 está Patricia Velásquez como Meela / Anck-Su-Namun, amante de “La Momia” y quien desata toda una maldición; mientras que “Jungle Cruise” está Édgar Ramírez como Aguirre​, un conquistador español que recibe también una maldición tras un engaño.

Río abajo se pone rudo

Pero volviendo al filme de Disney, el estudio retoma aquí la esencia de sus películas de acción real, siempre ancladas a entretener a partir de mundos fantásticos y héroes fuera de lo común.

Con malos amanerados, metrosexuales y cultos con acento alemán -recordarán a Neville Sinclair (Timothy Dalton) en “The Rocketeer” (1991)-, desempolvando esa riña añeja de nazis vs. gringos. Esta vez con el actor Jesse Plemons como el Príncipe Joachim, un ambicioso aristócrata alemán que lidera y financia la expedición rival en busca de la medicina detrás de los pétalos de este árbol mágico. Su objetivo: dominar el mundo, y como no. Un tipo astuto con toda suerte de juguetes para ponerles a los protagonistas del filme el viaje cuesta arriba. En “La Momia”, dicho sea de paso, este rol de villano con ganas de conquistar el mundo y vengarse hasta de su sombra recaía en el actor Arnold Vosloo como “La Momia” Imhotep.

En “Jungle Cruise” todas las actuaciones cumplen su fin, aunque algunos de los personajes queden relegados a chistes. Quizás por que la dinámica se centra en los dos protagonistas y restarles atención a ellos en la trama parece casi un sacrilegio.

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Impecable es también la ambientación y el vestuario. El diseño de los diversos looks que se muestran, sobre todo en los personajes del príncipe alemán, de Aguirre y del hermano de la protagonista, dan cuenta de la gran producción y el delicado trabajo de dirección artística. Los decorados exquisitos, lo mismo que la recreación propia de la selva, su magia y peligros eclipsan. Los efectos especiales también ganan terreno, recordándonos a ratos otros filmes como “Piratas del Caribe”, con todo ese arsenal de elementos generados por computadora que hacen que la caracterización no sea solo física.

Si después de leer todo esto se anima a verla, la película ya está en los cines pero también en Disney+ con cargos adicionales.

 

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