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Joropo e independencia

José Antonio Páez
Foto: Archivo ÚN
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Hoy, como nunca antes, los venezolanos nos aferramos a nuestra historia y tradiciones, en estos días plenos de patriotismo por el bicentenario de la batalla de Carabobo e igualmente por los doscientos años de la entrada triunfal a la ciudad de Caracas, del padre Libertador, aquel 29 de junio de 1821. Tales fechas patrias por revivir y celebrar, están “aderezadas” bajo la sonoridad del arpa, al son del joropo como música que acompañó a nuestros próceres en el proceso independentista.

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En tal sentido, la figura del llanero, resulta fundamental en la propagación y difusión del joropo, en música y canto. En aquellos tiempos de guerra por la independencia, donde estaba un llanero, con él estaba el arpa, el joropo. Y es allí donde destaca la figura del general José Antonio Páez y su aguerrido ejército de lanceros venidos de distintos puntos del territorio llanero.

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Aunque usted no crea, fuera del campo de batalla, Páez fue un personaje clave en la proyección y difusión del joropo como elemento portador de la unión e identidad nacional. La historia de este ilustre prócer de nuestra independencia ligado a las armas, por mucho tiempo nos ocultó su faceta de poeta, vinculada a la creación y composición musical.

El general José Antonio Páez, además de componer y cantar, tocaba el arpa, maracas, violín y piano; y precisamente inspirado en estos instrumentos vivió los últimos años de su vida impartiendo clases en la ciudad de Nueva York. Entre algunas de las piezas musicales que para ese tiempo produjo como compositor, figuran: “La flor del retiro”, un vals acompasado para canto y piano, y “Escucha bella María”; una de fusión de frases de tonos llaneros, que le recordaba su encuentro con su ejército de lanceros en aquellos años de lucha por la independencia.

 

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