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Francia versus Italia: Eurovisión 2021 se dirimirá en el Mediterráneo

Barbara Pravi y Maneskin. Foto: collage Chevere.life
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Francia o Italia. Puede que Malta. Ni casas de apuestas ni expertos se deciden en una de las finales más reñidas y de mayor nivel musical y escenográfico de la historia de Eurovisión.

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Todo parece indicar, sin embargo, que el triunfo de la 65ª edición de la famosa fiesta musical europea se dirimirá en el Mediterráneo.

No será del lado de España, a la que los vaticinios auguran un naufragio completo en el Ahoy Rotterdam. Eso pese al gran dominio vocal exhibido en los días previos por su representante, Blas Cantó.

El objetivo de hecho pasa por escapar del último puesto que le profetizan a su tema «Voy a quedarme», dedicado a su abuela fallecida por la covid-19.

La enfermedad, afortunadamente, ha sido más una sombra que una protagonista activa de esta edición; la organización la ha mantenido a raya gracias a los controles exhaustivos, ausencia de actividades paralelas y reducción del volumen de las delegaciones al permitir los coros pregrabados.

Entre las cosecuencias de la pandemia en ela gala, destaca que justo por un positivo en coronavirus no actuarán en vivo ni el ganador del pasado año, el holandés Duncan Laurence, ni uno de los países a concurso, Islandia.

A ellos se les verá en actuaciones grabadas con bioseguridad durante los ensayos, otra de las medidas de precaución tomadas expresamente para este festival pandémico.

Tampoco se percibirá a pie de escenario del Ahoy Rotterdam ni en sus gradas, donde 3.500 personas (una quinta parte del aforo total) asistirán al espectáculo «in situ» y sin mascarillas tras haber sido sometidos a pruebas durante las horas previas a la final para prevenir la amenaza de contagio.

Hasta cinco candidatos

Tras la cancelación de 2020, será este un Eurovisión como los de antes del estallido, o incluso mejor, porque lo que no se han reducido son los medios técnicos y personales para celebrar (por fin) esta gala en la ciudad del mayor puerto europeo y a ello se sumará uno de los mejores planteles musicales y escenográficos de la historia del concurso.

Hasta cinco países de los 26 en la final aparecen a día de hoy en las apuestas como posibles ganadores. De más a menos posibilidades según sus vaticinios aparecen, por este orden, Suiza, Ucrania, Malta, Francia e Italia, aunque todo parece indicar que la lucha será realmente entre estos dos últimos.

En el puesto número 20 del orden de actuaciones aparecerá Barbara Pravi, con una actuación basada en la sencillez y la emoción, en sombras y con cierto aire de bohemia parisina. Así cantará «Voilá», que fue compuesto por ella misma como una oda musical a Edith Piaf y que se convirtió en la favorita a batir desde el primer día.

La de Malta repite

Más silencioso ha sido el recorrido a la cumbre de «Zitti e Buoni» de los italianos Maneskin, que no el volumen que imprimen a su música. Su victoria en San Remo los colocó en buena posición, pero ha sido su explosiva puesta en escena en Róterdam (con toda la fuerza del rock de cuerdas desbocadas de grupos como White Stripes o Franz Ferdinand) lo que los aupó al primer puesto de los vaticinios. Actuarán a pocos minutos del final, en vigésimo cuarto lugar.

Les seguirá de cerca con la mirada la maltesa Destiny, una vieja conocida de los seguidores de la versión infantil de Eurovisión, pues se hizo con la victoria en 2015. Ya adulta vuelve con «Je Me Casse», un vodevil entre pop y soul con trompetas que bien podría sonar en la BSO de la película «Burlesque». Estará lastrada, sin embargo, por el hecho de participar en la primera mitad, en sexto lugar.

Luchan por evitar el último lugar

El suizo Gjon’s Tears, con falsetes finos y bien lanzados como los de Blas Cantó, para intentar repetir 33 años después el triunfo de Celine Dion para su país, la última vez que ganó una canción en francés. Los 12 puntos de España podrían ser para él, como indican las reproducciones de Spotify, gracias a la popularidad que su «Tout l’Univers» ha ganado como sintonía de un programa de televisión líder de audiencia.

Muy lejos

Más sorprendente sería una victoria de los ucranianos Go_A con su folk electrónico «Shum». Han sido los invitados sorpresa a quien nadie esperaba, pero su paso por la semifinal y la capacidad para convertir en una «rave» espontánea los hogares aún confinados los catapultó ente los favoritos de manera súbita.

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Desde «El Diablo» de Chipre, nada más arrancar, hasta la «Adrenalina» de San Marino, con el rapero estadounidense FloRida a bordo, en esta edición se notarán las ganas de bailar, deseos que ayudarán a colmar candidaturas muy pop como el explosivo trío serbio Hurricane, la joven griega Stefania, la azerí Efendi o la israelí Eden Alene.

Los alternativos

Los que prefieran otros registros podrán decantarse por el poderoso estallido «nu metal» de los fineses Blind Channel, el funk alternativo y buen rollista de Islandia, la elegancia «trip hop» de Bélgica con los recuperados Hoovephonic o el soul aterciopelado de Portugal, que podría conseguir una de sus mejores clasificaciones desde la victoria de Salvador Sobral… cantando en inglés. Que gane el mejor. EFE

 

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