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Guillén en la hora

Nicolás Guillén
Foto: Cortesía Dime Cuba
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Hace 32 años partía el Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén sumiendo a la isla en una especie de sopor triste, como la orfandad que no se espera, como la tristeza en sístole y diástole.

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No solo les pasó a los cubanos. En la América mestiza se sintió con fuerza el peso de esa partida. Y es que Guillén nos otorgó a todos un pasaporte a la alegría y una visa soberana sin fecha de vencimiento. El mulato de Camagüey tuvo la misión de acudir al rescate de la cubanía, con todos sus colores, y en ese contexto estuvo la música, el son entero, el del abierto futuro.

Nicolás Guillén nunca ocultó lo que para él significó escuchar al Trío Matamoros, por allá por 1928. De alguna manera así se consiguió con una forma de ser, la forma de ser de su pueblo, la forma de hablar y de cantar de su pueblo. Guillén entonces se asumió a sí mismo para comenzar el romance eterno con Cuba, pues apenas dejó ver ese hallazgo en sus poemas Cuba haría lo mismo: amarlo, por la poesía, por la dignidad y por la reivindicación de la Justicia.

En Venezuela, donde tantas veces estuvo, dejó huellas, obra y amigos, Miguel Otero Silva y Andrés Eloy Blanco, entre otros.

Al cumplirse 32 años de su partida física, Nicolás Guillén está más vivo que nunca en su país, poniendo su obra para apuntalar verdades y razones: Las razones de Cuba.

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Recordemos: “ Tengo, vamos a ver, / tengo el gusto de andar por mi país, / dueño de cuanto hay en él, / mirando bien de cerca lo que antes / no tuve ni podía tener. / Zafra puedo decir, / monte puedo decir, / ciudad puedo decir, / ejército decir, / ya míos para siempre y tuyos, nuestros, / y un ancho resplandor / de rayo, estrella, flor”

@lildelvalle

 

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