Conocido como «El Santo Negro”, San Benito de Palermo fue “contagiado” por el folclor popular y se convirtió en un santo alegre y bonchón, quien entre rezos y cantos, baila y toma ron.
De esa manera le venera y festeja el pueblo venezolano, y de manera especial la Costa Oriental del Lago (Zulia), que cada 27 de diciembre se emparranda al son de la charrasca, el furro y la tambora, cantando gaita en honor a San Benito.
De esa gaita que el folclor zuliano dedica a San Benito, destaca la “Tamborera”, la que al vibrar de los cueros “mueve” en el santo y en el pueblo la sangre de herencia africana. El culto al Santo Negro se realiza en “este lado del mundo” desde el Siglo XVI, cuando los españoles trajeron la imagen de San Benito de Palermo con el objetivo de evangelizar a los esclavos africanos.
San Benito fue un monje católico, hijo de padres africanos y esclavos. Nace el 27 de diciembre de 1589 en Palermo, Italia, y fallece el 4 de abril de 1589, también en Palermo. Fue beatificado por el Papa Benedicto XIV en 1743, y canonizado en 1807 por Pío VII.
Dice la tradición, que por muchos años y en muchos pueblos durante la época de la sequía, la imagen de San Benito sale en procesión y, entre rezos y canciones, recorre el poblado mientras es rociado con ron para que conceda la lluvia en las comunidades.
«Repícame tamborero / la fiesta ha comenzado/el Santo Negro ha escapado con todos los chimbangleros (…) Al negrito van bailando/ al son de los chimbangleros/ y de ron lo van bañando todos los sambeniteros”.
