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#FreeBritney, el movimiento que le salvó la vida a la princesa del pop

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AFP
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Muchos de los miembros del movimiento #FreeBritney, creado en 2009 por uno de sus fans para protestar contra la tutela que se le impuso a la cantante tras protagonizar en 2007 una serie de episodios que pusieron en duda su salud mental, jamás pensaron que las peores de sus sospechas sobre lo que vivía la artista bajo el control de su padre, Jaime Spears, eran una realidad.

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“Fue impactante y espantoso. Una parte de mí siempre había deseado estar equivocada, al menos en los detalles más oscuros”, confesó al diario estadounidense The Guardian la co-fundadora del movimiento #FreeBritney en Los Ángeles, Simmons Leanne, después de que la cantante hiciera público en una audiencia realizada el 23 de junio de este año el abuso del que fue objeto en los últimos dos años por las personas a cargo de su vida personal y profesional.

Y es que por primera vez, después de 13 años bajo el control de su padre, Britney da a conocer parte de su vida bajo la tutela impuesta desde 2008 por una corte de Los Ángeles. “Básicamente han pasado muchas cosas desde hace dos años (…) escribí todo esto”, dijo la artista antes de iniciar lectura, de forma virtual, de su testimonio ante la jueza Brenda Penny.

Desde trabajo sin descanso, medicación obligada, hasta control de natalidad

El relato que ha hecho público la princesa del pop sobre su situación bajo tutela parte de su última gira musical realizada en 2018, en la que denuncia haber sido obligada a hacerla por Larry Rudolph, su mánager por más de 25 años.

“Estuve de gira en 2018. Me vi obligada. Mi mánager dijo que si no hacía esta gira tendría que encontrar un abogado (…) Me entregó una hoja de papel cuando me bajé del escenario en Las Vegas y dijo que tenía que firmarlo. Fue muy amenazante y aterrador. Y con la tutela, ni siquiera pude conseguir mi propio abogado. Así que por miedo, seguí adelante e hice el trabajo”.

No obstante, cuenta que cuando termina la gira “se suponía que iba a tener lugar un nuevo espectáculo en Las Vegas”, el cual tenía un tiempo realizando, y empezó a ensayar pese a que necesitaba un descanso. “Fue difícil porque había estado haciendo el (show) Las Vegas durante cuatro años y necesitaba un descanso entremedio”.

“Ensayé cuatro días a la semana», cuenta Britney, no obstante, relató que su mánager la acusó de no participar en los ensayos y de no tomar su medicación.

Una semana después de esta conversación, señala la cantante, su mánager le dice que si no quería hacer el nuevo show de Las Vegas no tenía por qué hacerlo, sin embargo, cuenta que su terapeuta de ese momento, el doctor Benson, se comunicó con ella tres días después para decirle que lo habían llamado para contarle que ella no estaba cooperando, que no estaba siguiendo las pautas en los ensayos y que no estaba tomando su medicación.

Seguido a esto, su médico le quita los medicamentos que había venido tomando durante cinco años y la obliga a tomar litio, una droga que Britney describe como «muy, muy fuerte y completamente diferente a lo que estaba acostumbrada».

«Puedes sufrir una discapacidad mental si tomas demasiado (litio), si lo tomas más de cinco meses», dijo la cantante. «Me sentí borracha. Ni siquiera podía tener una conversación con mi mamá o mi papá sobre nada. Le dije que tenía miedo. Me pusieron seis enfermeras diferentes que vinieron a mi casa y se quedaron conmigo para controlarme con este nuevo medicamento, que nunca quise tomar para empezar”, denunció.

Respecto a la reacción de su familia, dijo que “no solo no hizo una maldita cosa», sino que su padre «estaba totalmente de acuerdo”, y agregó que durante sus dos semanas de vacaciones, una señora fue a su casa por cuatro horas al día para hacerle una serie de pruebas psicológicas, las cuales, según su padre «no pasó» y fue ingresada a un «pequeño programa de rehabilitación» en una casa de Beverly Hills.

En ese lugar, cuenta Britney, debió trabajar “siete días a la semana, sin días libres», acotando que en California, «lo único similar a esto se llama tráfico sexual». «Hacer que cualquiera trabaje en contra de su voluntad, quitarle todas sus pertenencias y colocarlo en una casa donde trabaje con las personas que viven con él», es lo más parecido al tráfico sexual.

Con ese horario, comentó, no pudo ver a sus hijos ni a su novio. “Cualquier persona involucrada en esta tutela y mi administración, que jugaron un papel clave en castigarme, deberían estar en la cárcel”, instó Britney a la jueza y, en ese sentido, prosiguió:

“Quiero cambios en el futuro. Merezco cambios. Me dijeron que tenía que sentarme y ser evaluada de nuevo. Señora, no sabía que podía (impugnar) la tutela. Lamento mi ignorancia, pero honestamente no lo sabía. Pero honestamente, no creo que le deba a nadie ser evaluado. He hecho más que suficiente. No siento que deba estar en la habitación con alguien que me ofenda tratando de cuestionar mi capacidad de inteligencia, si necesito estar en esta estúpida tutela o no. He hecho más que suficiente”, señaló, agregando que se siente en una situación “vergonzosa y desmoralizadora», y que esa ha sido la razón principal por la que no se había atrevido a exponer su caso de forma pública.

«No quería decirlo públicamente porque, honestamente, no creía que nadie me creyera”, apuntó.

“No estoy mintiendo, solo quiero recuperar mi vida, y han pasado 13 años y es suficiente. Ha pasado mucho tiempo desde que no soy dueña de mi dinero y es mi deseo y mi sueño que todo esto termine sin tener que ser evaluada una vez más”, solicitó la cantante a la jueza Penny, al tiempo que sugirió poder demandar a su familia.

«También me gustaría poder compartir mi historia con el mundo y lo que me hicieron, en lugar de que sea un secreto para beneficiar a todos (…) He estado tan enojada. Lloro todos los días (…) Me dicen que no puedo exponer a las personas que me hicieron esto”, señaló.

En su testimonio, Britney denunció asimismo ser obligada a ir tres veces a la semana a terapia en un consultorio situado en Westlake, una zona muy poblada de la ciudad de Los Ángeles, donde se siente expuesta. “Es vergonzoso y desmoralizador. Merezco privacidad cuando voy y hago terapia, ya sea en mi casa, como lo he hecho durante ocho años”. Y reveló que su anterior terapeuta, ya fallecido, el doctor Benson, abusó de ella por el trato que le dio. “No está bien obligarme a hacer algo que no quiera hacer (…) Yo debería poder demandarlos”.

En su declaración de 20 minutos planteó asimismo que si puede trabajar y dar trabajo a otras personas no tiene sentido la tutela. «Quienquiera que esté en la tutela (está) ganando dinero (…) La tutela debería terminar (…)», agregó.

Por otra parte, denunció que no puede ver a sus amigos que viven a ocho minutos de su residencia, «lo que me resulta sumamente extraño (…)», y que se siente como si viviera en un programa de rehabilitación. «Me gustaría que mi novio pudiera llevarme en su auto y quiero reunirme con un terapeuta una vez por semana, no dos veces por semana, en mi casa. Me gustaría avanzar progresivamente y quiero tener un trato real, quiero poder casarme y tener un bebé”, exclamó Spears.

Agregó que estando bajo la tutela no podía casarse ni tener un bebé. “Tengo un DIU dentro de mí en este momento para no quedar embarazada. Quería sacarme el DIU para poder empezar a intentar tener otro bebé. Pero este supuesto equipo no me deja ir al médico a sacarlo porque no quieren que tenga más hijos. Básicamente, esta tutela me está haciendo mucho más daño que bien”, denunció.

“Merezco tener una vida. He trabajado toda mi vida. Merezco tener un descanso de dos o tres años y, ya sabes, hacer lo que quiero hacer (…) Merezco tener los mismos derechos que cualquiera, de tener un hijo, una familia, cualquiera de esas cosas y más”.

De un club de fans, a un movimiento contra la tutela de Spears

Aunque el movimiento contra la tutela de Britney Spears comenzó en 2009. Su fan Jordan Miller, fundador y creador de uno de los sitios con más seguidores de la estrella del pop, BreatheHeavy.com, fue uno de los pioneros; el hashtag #FreeBritney, que simboliza en las redes sociales el apoyo por la liberación de la artista, tomó fuerza solo diez años después, en 2019, luego de que se hiciera público que la cantante había sido internada en contra de su voluntad en un centro de salud mental.

Tess Barker y Barbara Gray, dos comediantes estadounidenses creadoras en 2017 del Podcast Britney´s Gram, el cual consiste en discutir y analizar las publicaciones de Britney Spears en su cuenta de Instagram bajo los estrictos términos de la tutela de la cantante que hizo público el diario New York Times en 2016, recibieron en abril de 2019, en medio de especulaciones sobre el paradero de la artista, un mensaje de voz de una persona identificada como un ex-miembro del equipo legal de la estrella del pop, que confirma el ingreso a la fuerza de la artista en un hospital psiquiátrico.

Según la fuente, que fue citada en un artículo de la revista Rolling Stone, el padre de Britney canceló un concierto en Las Vegas debido a que la cantante se había negado a tomar su medicación; que la artista fue recluida en un centro de salud mental en contra de su voluntad desde enero de 2019 tras violar una regla que le prohibía conducir; y que originalmente se suponía que su tutela tenía como término el año 2009.

Las comediantes incluyeron estas declaraciones en un podcast que titularon FreeBritney y, con esta publicación, el movimiento #FreeBritney cobró fuerza ese año, según refiere la revista Rolling Stone.

Lynne Spears, la madre de Britney y ex esposa de Jamie Spears, le dio «me gusta» a varias publicaciones que contenían el hashtag FreeBritney en las redes sociales. Asimismo, en un concierto en Memphis, Estados Unidos, el 4 de mayo de ese año, la cantante Miley Cyrus gritó «Free Britney» mientras cantaba su éxito «Party in the USA», que hace un reconocimiento a Spears en la letra.

«Mucha gente en la industria del entretenimiento se acercó a nosotros después», reveló Barker a Rolling Stone al contar lo que sucedió en los días posteriores a la publicación del episodio «#FreeBritney» del podcast.

Barker y Gray se reunieron con otros seguidores de #FreeBritney el 10 de mayo fuera del tribunal de Stanley Mosk en Los Ángeles, el mismo día en que se llevaría a cabo una audiencia sobre el estado de la tutela de Spears. En esa audiencia, la jueza a cargo del caso, Brenda Penny, ordenó una “evaluación detallada” de la tutela.

Ese año Jodi Montgomery, una trabajadora social que se dedica a actuar en nombre de otras personas en sus finanzas, reemplazó de manera temporal a Jamie Spears como la tutora de la artista, supuestamente por la renuncia momentánea del padre de la cantante ese año, quien alegó problemas de salud.

En agosto de 2020, Samuel D. Ingham III, el abogado de Britney designado por la corte desde 2008, dio a conocer el deseo de la princesa del pop de modificar su tutela, lo que incluía, entre otras medidas, la permanencia de Montgomery como su tutora y la idea de que reemplazara a su padre como su administrador de finanzas.

En respuesta, la jueza extendió el acuerdo de que Montgomery permaneciera como tutora hasta febrero de 2021, y en noviembre de 2020 aprobó el Bessemer Trust, un fondo financiero para supervisar el patrimonio de la artista junto con su padre.

Pero en febrero de 2021, el diario New York Times estrena Framing Britney Spears, un documental que se centra en la tutela de Spears y explora el movimiento #FreeBritney, el cual incide en la suma de más apoyos a la cantante.

Britney Spears: “Me salvaron la vida”

La audiencia del 23 de junio de 2021, en la que Britney hace público algunos detalles del abuso al que fue sometida durante los dos últimos años y en la que pide a la juez de su caso poder contratar a un abogado para así terminar con esta figura legal que controla su vida personal y sus finanzas, intensificó aún más la campaña de apoyo del movimiento #FreeBritney, en la que más famosos se sumaron para pedir la liberación de la cantante abiertamente.

Samuel D. Ingham, quien había sido el abogado de oficio de la cantante desde 2008, y su mánager, Larry Rudolph renunciaron a las semanas del testimonio que la artista hizo público. Asimismo, en la siguiente audiencia, que se realizó el 14 de julio, la juez Penny le permite a la estrella contratar a su propio abogado, gestión que prohibía la tutela, para que la pudiera representar en la batalla contra esta figura legal de control.

En la audiencia siguiente, del 29 de septiembre de 2021, la jueza decidió suspender a Jamie Spears como supervisor del patrimonio de su hija, estimado en 60 millones de dólares, y designó un reemplazo temporal hasta el 31 de diciembre de 2021, un contador de su equipo legal, John Zabel. Un segundo triunfo para la cantante.

“Movimiento #FreeBritney… No tengo palabras … Por ustedes y su constante resistencia para liberarme de mi tutela… ¡¡¡ Mi vida ahora va en esa dirección!!!!! Lloré anoche durante dos horas porque mis fans son los mejores y lo sé…”, escribió la cantante en su cuenta de Instagram para festejar este logro, al que atribuye al apoyo recibido por la campaña para su liberación.

Y como se esperaba, el 12 de noviembre se da a conocer en una audiencia la decisión que Britney y sus fans querían que al fin llegara, Brenda Penny acepta la solicitud de la cantante de terminar su tutela de más de 13 años.

Ese día, cientos de fans que se apostaron a las fueras del tribunal en apoyo a la cantante celebraron vestidos de color rosa alzando banderas con el hashtag #FreeBritney.

«Dios mío, amo tanto a mis fans que es una locura», escribió Spears en su cuenta de Instagram junto al video de la celebración. «¡¡¡Creo que voy a llorar el resto del día !!!! El mejor día de mi vida… alabado sea el Señor… ¿puedo obtener un amén ???? #FreedBritney#, escribió la artista en su cuenta de Instagram.

Asimismo, en un video que también publicó por esta misma red social, Britney cuenta que su voz estuvo silenciada y amenazada durante mucho tiempo, y que no podía hablar ni decir nada, pero que gracias a sus fans, “como sabiendo lo que estaba pasando” y haciéndolo público “durante tanto tiempo”, generó una conciencia colectiva. “Y gracias a ustedes, honestamente, creo que me salvaron la vida”.

Y es que los seguidores de Spears, organizados bajo el movimiento #FreeBritney, estuvieron por años pidiendo que se eliminara la tutela.

En el documental del New York Times aparece una ex empleada de Black Box, una empresa de seguridad contratada por el padre de Spears, que denuncia que la compañía se infiltró en el movimiento para investigarlo. Megan Radford, activista de #FreeBritney y codirectora de @freebritneyla. [email protected] le dijo a The Guardian que ella y otras personas sospecharon durante mucho tiempo que estaban siendo monitoreadas considerando cuánto dinero estaba en juego en la tutela de la cantante.

Mientras que Junior Olivas, quien ayudó a organizar la primera manifestación de seguidores de Spears a las afueras de la corte en abril de 2019, dijo a The Guardian que los informes de vigilancia no intimidarían a los activistas: “Hemos llegado hasta aquí. No vamos a dejar que nadie nos detenga. Vamos a hacer lo que nos propusimos hacer desde el principio”.

Organizarse para apoyar a Britney y el fin de su tutela fue un trabajo de tiempo completo para muchos defensores de #FreeBritney, refiere The Guardian. “Coordinaron mítines, trabajaron en marketing para la causa y viajaron por todo el país para asistir a manifestaciones fuera del juzgado.

“Cada vez que pensaba que era demasiado o que no tenía tiempo en el fondo de mi cabeza pensaba: «Ella está siendo silenciada”, dijo Megan Radford, defensora de #FreeBritney desde hace mucho tiempo con sede en Oklahoma, a The Guardian. “Britney estuvo siendo silenciada durante años y años y años. Realmente creo que sin el movimiento ella no saldría de la tutela”.

El caso de la tutela de Britney Spears llegó hasta el Senado de los Estados Unidos, en donde se realizó una audiencia sobre «tutelas tóxicas». Asimismo, en enero de este año, Netflix estrenó Descuida, Yo te cuido, una película de ficción en la que se expone cómo estas tutelas pueden ser un negocio muy lucrativo para quienes las ostentan, en detrimento de las vidas de las personas afectadas.

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Las tutelas, que son designadas por cortes en Estados Unidos, están destinadas a personas que ya no pueden tomar decisiones por sí mismas, generalmente mayores y enfermas. Britney Spears fue objeto de este tipo de acuerdo legal luego de enfrentar problemas de salud mental en momentos que pasaba por un divorcio, con dos hijos pequeños, y era acosada por los paparazzis.

En 2007 Britney fue grabada por paparazzi rapándose el cabello en una peluquería de Los Ángeles

Una imagen rapándose el cabello en una peluquería de Los Ángeles, y otra golpeando el vehículo de un reportero gráfico con un paraguas dieron vuelta al mundo. Los legisladores de California aprobaron recientemente un proyecto de ley en el que otorga a las personas bajo tutela el derecho a elegir su propio abogado.

 

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