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“Escuadrón Suicida 2”: Mucha bomba y poco chicle

Escuadrón Suicida
Foto: Cortesía Warner Bros
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“Escuadrón Suicida 2” ve luz con un arsenal de avances y promoción detrás. Se vendía como una de las películas del año y a juzgar por las primeras críticas se hablaba de un suceso cinematográfico. Pero cuando el río suena demasiado, generalmente suele ser por algo y no precisamente bueno.

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Ya el hecho de que la actriz Margot Robbie anunciara la necesidad de colgar el traje de Harley Quinn daba cuenta de que el proyecto podría ver su ocaso. Y es que este es, en esencia, el único atractivo que mantiene la historia de antihéroes a flote. Aunque al final de la cinta amenacen con una posible vuelta.

Con motivaciones tan tiradas de los pelos como sus personajes, seguimos en la historia a un puñado de delincuentes utilizados como marionetas por Amanda Waller, la líder de una fuerza especial de ataque estadounidense (Task Force X). Esta vez el equipo en acción debe viajar a un isla del Caribe para cumplir una misión secreta, sin importar si debe cargarse a todo el que encuentre a su paso. Las cosas salen mal y en los primeros minutos de la trama vemos morir brutalmente a varios de estos malotes.

Es tiempo de enviar a un segundo equipo a completar la misión. En el camino se encontrarán con los supervivientes de esa primera sangría que, por cierto, deja mucho qué desear en torno a los supuestos poderes especiales de estos matones a sueldo. Y es que tardan más en llegar a la isla que en ser aniquilados.

Mucho ruido y pocas nueces

Un elemento que desde el minuto uno resulta perturbador es el exceso de sangre y violencia. Por momentos no sabes si estás viendo una película de cine gore, terror o ciencia ficción, con efectos especiales que a ratos dan risa por su escasa factura. La balanza se descontrola y uno acaba pensando que el exceso de violencia, la explosiones y hasta fantasías de Harley están allí para tapar el desastre y distraer al espectador, mientras este se olvida de la pésima trama.

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James Gunn dirige su propio guion con patéticos personajes arrancados del Universo DC. Algunos tan innecesarios como sus contados segundos en pantalla. El hecho de que la misión parta de un ataque alienígena es otro desacierto, mucho con demasiado pensaría cualquiera. Aunque en el fondo la crítica al mensaje de que Estados Unidos es dueño de la verdad y controla el mundo a su antojo no sea tan desacertado. Pero se pierde en medio de tanta brutalidad y muestra a los latinos con arquetipos tan exagerados que cualquier telenovela de la difunta escritora Delia Fiallo se queda corta.

Para mí “Escuadrón Suicida 2” fue en sí como un buffet, en el que te sirves toda la comida que puedes, de todas las clases posibles, para engullir hasta reventar. Sabes que debes recuperar el dinero invertido, pero al final nada te sabe a nada, acabas harto de comer y dejas el restaurante diciendo que no volverás jamás. Ya su eterno prólogo de masacre interminable da cuenta de las mañas a las que recurre el director para intentar llevar al espectador por un camino lleno de bombas que te acaba explotando en la cara. Y prepárate porque las dos horas 12 minutos de duración se volverán eternas.

 

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