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Elizabeth Taylor se puso el mundo por sombrero

Foto: Cortesía 20 Century Fox
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Hoy más que nunca, cuando la lucha por la igualdad de derechos de hombres y mujeres constituye tema de debate, merece la pena repasar la biografía de una estrella de Hollywood que, pese a las imposiciones morales de la época, sujetó las riendas de su vida sin estropearse las uñas.

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Quizás el talento y el éxito sirvieron de amortiguadores a los múltiples escándalos que, sin embargo, no mellaron su fama. Porque desde muy temprano y hasta sus últimos días, Elizabeth Taylor fue objeto de interés para la prensa mundial. Aunque se cumplan 10 años de su partida, bien vale como ejemplo en los tiempos que corren.

Para todos los gustos

Nació el 27 de febrero de 1932 en Londres. A los tres años comenzó ballet, a los siete llegó a Nueva York y a los nueve debutó en «There’s One Born Every Minute». Los aplausos que cosechó durante su niñez se intensificaron en la siguiente etapa de su vida, cuando la cinta «Fuego de juventud» le dio estatus de estrella, apenas a los 12.

El tránsito hacia la adultez se produjo sin traumas. Obtuvo su primer Oscar como actriz principal a la cuarta nominación consecutiva por «Una mujer marcada». El mismo año, 1960, se convirtió en la primera mujer en cobrar un millón de dólares por una película: «Cleopatra«. Contratiempos durante el rodaje y porcentaje de taquilla, multiplicaron la cifra por siete. En 1966, llegaría el segundo trofeo por «¿Quién teme a Virginia Woolf?».

Con ella, la crítica tenía trabajo igual que la prensa rosa: ocho matrimonios con siete hombres. A los 18 años, le dio el sí al millonario Conrad Hilton Jr. para zafarse del yugo materno. Permaneció un lustro unida al actor Michael Wilding, quien le llevaba 20 años. Enviudó del productor Michael Todd. El nuevo estado civil la acercó al cantante Eddie Fisher, esposo de su amiga Debbie Reynolds. Tras cinco años, incluyendo uno de infidelidad, el divorcio le permitió legalizar su situación con el también actor Richard Burton. La pareja se separó al cabo de 10 años y reincidió por un corto período. El político John Warner siguió en la lista. Luego de la ruptura, la actriz cayó en el alcoholismo. Y durante la rehabilitación en la clínica Betty Ford conoció a su último marido: el obrero Larry Fortensky.

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Además de su carrera personal y profesional, Elizabeth Taylor se comprometió con diferentes causas. Desde los 27 apoyó a Israel. Tras la muerte de su amigo Rock Hudson se comprometió con la lucha contra el VIH, lo que le valió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1992. Testificó a favor de su pana Michael Jackson en el juicio por pedofilia. Y subastó el diamante Taylor-Burton de 69 kilates por más de tres millones de dólares para ayudar a los niños de África.

Tres amores

Elizabeth Rosemond Taylor medía 1,57, pero llamaba la atención por la perfección de su rostro en el que destacaban sus ojos violeta y la doble hilera de pestañas, derivada de una mutación asociada a sus problemas cardíacos. De hecho, vivió más de 70 hospitalizaciones y 20 operaciones por distintos problemas de salud. Al momento de su fallecimiento, el 23 de marzo de 2011, la sobrevivieron sus hijos Michael Howard, Christopher Edward, Elizabeth Frances y Mary, adoptada en Alemania; además de 10 nietos y cuatro bisnietos. En alguna entrevista antes de morir dijo que sus tres grandes amores habían sido: Richard Burton, Michael Todd y las joyas.

 

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