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El joropo coloniero

Joropo
La Colonia Tovar. Foto: cortesía Facebook Colonia Tovar

Los venezolanos tenemos una infinita gama de canciones, música y baile que le dan forma y sonido a nuestro folclor de identidad nacional. De esa variedad sonora destaca el joropo, al punto de ubicarnos como la cuna del joropo en todas sus variantes conocidas: llanero, oriental, guayanés, larense, central o tuyero.

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A ese joropo, debemos sumarle el joropo coloniero, poco conocido en el resto del país por permanecer encerrado en las montañas aragüeñas; cuando pobladores de origen alemán se asentaron en esas tierras fundando La Colonia Tovar. Este joropo es una fusión de la música típica de Alemania con el joropo venezolano; su origen se remonta al año 1880 cuando Guillermo Ruh, un hacendado alemán, funda una hacienda de café donde se tocaba y bailaba la música popular de Alemania, como las polkas y los valses. En esa hacienda funcionaba una pulpería donde los habitantes de origen venezolano solían interpretar y bailar el joropo típico del centro del país.

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Los pobladores alemanes comenzaron a asistir a esas reuniones; aprendieron a tocar y bailar el joropo venezolano y poco a poco fueron incorporándole la sonoridad de sus instrumentos: entre ellos el acordeón. 

De esta forma, nace el joropo coloniero, que hoy simboliza la unión de dos pueblos, dos culturas bajo la sonoridad del cuatro, las maracas y el acordeón; y que permanece virgen a través de generaciones en memoria a aquellos colonos alemanes que el 8 de abril de 1843, fundaron La Colonia Tovar. Fueron 389 personas: 239 hombres y 150 mujeres los que integraron la primera inmigración dirigida hacia Venezuela, como resultado de una gestión oficial en los años iniciales de la República para poblar con inmigrantes diversas zonas del país, luego de la guerra por la independencia.

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