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El grito de Loyola

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Considerado en su momento como “La mejor voz del llano”, sin duda, Ángel Custodio Loyola marca pauta y escuela en el canto llanero a través de generaciones, por implantar en el disco el grito altanero y agresivo propio del hombre llanero en su faena diaria a sabana abierta.

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Es tal la esencia de Loyola en apego a sus costumbres, que nos recuerda aquellos tiempos a principio de siglo, cuando en 1916 los Marines norteamericanos invadieron República Dominicana permaneciendo largo tiempo en esa isla, donde fueron bautizados como “pambiches”, (en un acomodo del inglés Palm Beach al español caribeño); porque los uniformes de los Marines eran confeccionados con tela fabricada en West Palm Beach.

Entonces, el habla popular llamó “Pambiches” a estos Marines que solían visitar los centros nocturnos en busca de diversión, pero tenían dificultad para bailar el merengue; lo que obligó a los músicos dominicanos a “suavizar” este ritmo para ajustarlo al oído de los gringos y animarlos a gastar sus dólares; dando origen al “Merengue apambichao”.

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 Algo similar intentó hacerse con la música llanera cuando Juan Vicente Torrealba incorporó a su grupo al cantor guariqueño Ángel Custodio Loyola, quien cantaba el joropo con el grito propio de la sabana. Juan Vicente quiso “limar” su estilo para “suavizar” la música llanera, pues a su juicio: “Loyola con sus gritos corría a los turistas”. Este hecho encolerizó al coplero, ya conocido por su carácter rebelde, quien después de grabar un LP con Torrealba, rescindió el contrato y se regresó a su llano.

Gracias a Dios a que Loyola no quiso “apambicharse” porque de haberlo hecho nos hubiera privado del más soberbio tañío que  retumba en la llanura colombo-venezolana”.

 

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