Publicidad

El espíritu de La Navidad

NAVIDAD
Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
Compartir en email

“Ni se te ocurra celebrar “eso” … La Iglesia lo prohíbe”. Fueron las contundentes palabras aferradas a la fe y lealtad en Cristo, que mi querida madre soltó vía telefónica hace años cuando le pregunté se había celebrado el “Espíritu de la Navidad”. Esas palabras, en lo imperativo de su voz, llegaron claritas a mi “mente” el pasado martes 21 de diciembre, justo cuando la humanidad en gran parte del planeta se preparaba para tal “celebración”, en un mágico ritual en busca de favores a recibir en el nuevo año.

Publicidad

A pesar de ser una celebración milenaria de origen nórdico, en países como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, el “Espíritu de la Navidad” es de reciente presencia en otras culturas del mundo especialmente en América Latina, donde llegó hace décadas impulsado por una imposición comercial que profundizó, explotó y se afianzó en la fe de los pueblos para generar el efecto compra-venta propio del mercado.

Publicidad

En tal sentido, la llegada del Espíritu de la Navidad” en este lado del mundo se vendió como un cuento en el que “un espíritu” baja a la tierra y visita a las personas de buena voluntad la noche del 21 de diciembre, específicamente entre las 9:00 pm y las 12:00 am; creando el momento preciso para hacer peticiones; y como somos un pueblo “pedigüeño” rápidamente tal creencia se convirtió entre nosotros en una celebración, cada 21 de diciembre.

Entre otras “cosas”, el ritual exige: prender velas y limpiar la casa con sal marina y esencia de limón o mandarina; y escribir los deseos en orden de prioridades. Al final, todo es cuestión de fe y de una larga espera que ocupa los 365 días del nuevo año.

 

ENLACES PATROCINADOS

Publicidad
Publicidad