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“El Caballero Verde” lleva su lucha al estado más profundo del ser

Caballero verde
Foto: Cortesía A24
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“Si hay alguno en esta corte que se tenga por espíritu audaz, y de sangre y alma fogosa, y que se atreva a descargar un golpe a cambio de otro, le daré como presente esta hacha costosa”, dijo “El Caballero Verde” ante el Rey Arturo y su séquito de guerreros. La cita forma parte del poema que da nombre a la nueva película del director David Lowery. Protagonizada por Dev Patel, Alicia Vikander y Joel Edgerton, echa mano al romance métrico de finales del siglo XIV que habla de Sir Gawain y el Caballero Verde.

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“Yo esperaré el primer golpe, tan desarmado como voy montado aquí. Si hay algún hombre tan fiero que quiera probar lo que aquí propongo, que venga a mí sin más demora y se haga cargo de esta arma; se la entrego para siempre. Entre tanto, yo aguardaré impasible su golpe, a pie firme, en el mismo suelo, con tal que pueda yo asestarle otro sin reparo. Sin embargo, le concederé el plazo de un año y un día. ¡Así que venga pronto ahora, quienquiera que se atreva a responder”. Este es el reto propuesto que obligará a un joven noble a dejar atrás su vida para emprender un viaje hacia lo desconocido. La intención de saldar una deuda para mostrar su valía, honor, lealtad y principios como futuro caballero y, al mismo tiempo, hombre, serán el objetivo del trance.

Obra maestra

La película de Lowery es sencillamente maravillosa, hermosa, perfecta, con altísimas dosis de suspenso, fantasía y complejidad para amarrar al espectador desde el primer plano cuando vemos al protagonista coronarse y arder en llamas. Un mensaje que se descifrará conforme avance la historia de este joven temeroso y obstinado por alcanzar la gloria, aún sabiendo que su simple humanidad se retuerza de miedo.

Cada actor, cada plano, cada secuencia e incluso cada diálogo (a pesar del poquísimo texto) empujan a seguir un viaje por lo desconocido para padecer, junto al protagonista, de ese lento y sorpresivo avance de su cruzada. Una cruzada que, por cierto, lo llevará a debatir prioridades, a ponerse en el lugar de otros, a entender la necesidad de no estar solo, pero sobre todo a madurar y entender el poder del amor.

De entrada la película nos muestra el mal camino por el que transita este joven, entregado al sexo y a la bebida pese a su condición de noble. Se siente nadie en un reino repleto de caballeros hasta que un hechizo, dispuesto por su madre bruja y, aparentemente, el Rey Arturo, lo empuje a una aventura fantástica. Porque sí, da toda la impresión de que el rey desesperado por ver su muerte cerca, y sin hijos que le sucedan, encuentra en su sobrino al nuevo regente. Solo que para obtener la corona debe probarse a sí mismo como hombre y caballero, demostrando que es digno del poder que recibirá.

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Camino tortuoso

Con múltiples dilemas encima, este joven sabe que su honor vale más que cualquier cosa y tras el reto impuesto por el Caballero Verde, deberá emprender viaje cercano a la noche de Navidad. Obvio que uno de esos fuertes dilemas (está enamorado de una prostituta) será el tormento más difícil para lograr victorioso su hazaña. Pero no será el único que le haga cuesta arriba el viaje.

La banda sonora juega un papel crucial en la cinta, lo mismo que las actuaciones, las cuales son magnificadas a partir de planos cerrados que muestran la transición emocional de los personajes. Vestuario, ambientación e iluminación completan la impecable producción. Un detalle importante: no es una película de acción, más bien de esas que buscan sacudir el interior, poner a jugar la mente. Y es, quizás, allí donde radica su gran belleza y perfección.

 

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