Publicidad

“El baile de los 41”: demasiado perfecta para sacudirnos

Foto: Cortesía Netflix
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Se estrenó en Netflix “El baile de los 41”, película que desempolva un pasaje de la historia mexicana ocurrido el 17 de noviembre de 1901. Alfonso Herrera (“Sense8”), Emiliano Zurita (“Cómo sobrevivir soltero”) y Mabel Cadena (“Hernán”) protagonizan el drama de un amor prohibido que sacudió a la sociedad de comienzos del siglo XX. Un referente histórico para la comunidad LGTBI en el continente americano.

Publicidad

El odio, la represión, la homofobia y la transfobia que imperaba en el México de entonces, son puestos sobre la mesa con delicadeza e impecable dirección artística. El espectador, además de seguir los sucesos que envuelven a esta sociedad secreta de hombres homosexuales, es testigo del esplendor económico, de la belleza que enmarcaba la arquitectura, el diseño, el estilismo y la moda de la élite azteca.

Pero a la cinta le falta algo más. Quizás el problema radica en las actuaciones que, por momentos, lucen planas y carentes de expresividad. El hecho podría anclarse a que para entonces los hombres en general debían reprimir sus emociones. Una conducta propia de la época para ocultar el carácter férreo e inquebrantable del macho en el país bandera del machismo. La masculinidad también se borda con especial cuidado y a pesar de que algunos de los personajes aparecen vestidos de mujer, no pierden su hombría. Pareciera que el director David Pablos (“Las elegidas”) evita a todo costa pasar esa fina línea entre la caricatura exagerada y la realidad del gay.

Y a pesar de ello a la película le falta algo, pues si bien ya la carga dramática podría ser suficiente para rompernos emocionalmente, no lo logra. Siempre queda allí, contenida, como con ganas de sacudirnos fuertemente pero sin lastimarnos. 

La historia comienza con el compromiso en matrimonio de dos de los protagonistas. En la fiesta se reúnen casi todos los personajes importantes, una idea interesante del director para meternos de lleno en el reducido y exclusivo círculo de la sociedad de entonces. Es impecable y majestuosa la iluminación, vestuario y ambientación de todo el filme. Solamente por eso vale la pena verla pues no hay detalle que se escape. La época exhibe un esplendor majestuoso.

Más adelante, en la trama, seguiremos la boda de nuestras protagonistas y el primer encuentro con quien se convertirá en el amante y verdadero amor del personaje desarrollado por Herrera. Un vínculo que merecía más intimidad, más complicidad y más emoción. Juntos gustan pero no encantan, quizás porque faltó contextualizar más la historia vivida entre estos dos personajes que en sí llegaron para trastocar todo en su entorno.

Publicidad

El clímax de película lo marca la redada policial que destapa el escandaloso baile de 42 hombres en una residencia, en el que la mitad vestían de mujer. Ignacio de la Torre y Mier, yerno del presidente Porfirio Díaz, interpretado en la nueva película por Herrera, caen presos. Pero el presidente decide liberar a su yerno, temiendo un destino lamentable para su hija. Y en lugar de 42 hombres masifica la idea de que solo habían 41.

Todos serán sometidos al escarnio público, vejados y reprimidos para recordarle a la nación lo que la sociedad permitía y lo que no. Aunque en la verdadera historia muchos se libraran de las condenas y solo 12 acabaran pagando el precio de ser homosexuales. Los 12 que eran divertimento para esta élite y que carecían de poder alguno seguramente.

 

ENLACES PATROCINADOS

Publicidad
Publicidad