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Como si nada

derecho de nacer
Foto: Cortesía RCTV
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Hoy forma parte de la rutina que cualquiera con un teléfono de bajo coeficiente intelectual oprima un botón para captar imágenes en movimiento y almacenarlas en la nube. Por ello cuesta imaginar la importancia que tuvo la incorporación del videotape a la industria de la televisión nacional. Sin embargo, fue un hito que revolucionó la forma de hacer y ofrecer contenidos.

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El mismo año que RCTV sufrió un incendio que destruyó dos de sus estudios y que Venevisión se incorporó a la parrilla, en sustitución de Televisa, el canal de Bárcenas puso en funcionamiento el primer Departamento de Videotape del país, que comenzó a operar el 17 de septiembre de 1961. El estreno de tal adelanto tecnológico correspondió al «Gran teatro Omega», programa transmitido los domingos a las 10 de la noche.

Hasta entonces, la memoria resultaba un don valioso e imprescindible para los actores, quienes debían interpretar sus parlamentos en vivo, sin posibilidad de equivocarse y, mucho menos, de repetir escenas, para decirlo de forma coloquial: “Lo que salió, salió”. Esa fórmula de trabajo determinó que las primeras telenovelas realizadas en el país contaran con capítulos de 15 minutos, ya que extenderlos aumentaba la posibilidad de olvidar los textos y trastocar el desarrollo de la trama.

La llegada del videotape cambió todo. Fue así como «Historia de tres hermanas» se convirtió en el primer dramático venezolano en ser trasmitido en capítulos de una hora, al correr de 1964. Eso sí, una vez a la semana. Cada martes, a las 7:00 pm, el público sintonizaba RCTV para ver el desempeño de Eva Moreno, Eva Blanco, Doris Wells, Oscar Martínez y Raúl Amundaray, acompañados por un exquisito elenco.

Una vez familiarizados con el método de grabación se produjo otro hecho histórico: el estreno de «El derecho de nacer», original del cubano Félix B. Caignet. Nuevamente, los ejecutivos de Quinta Crespo hicieron una apuesta fuerte en 1965: colocar en pantalla una telenovela de lunes a viernes, con episodios de una hora.

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La respuesta del público resultó contundente: Raúl Amundaray y Conchita Obach se mantuvieron al aire durante dos años, dos meses, ocho días y dos horas, estableciendo un récord que solo fue superado, 27 años después, por la rompedora «Por estas calles». A partir de ese momento, el prime time criollo quedó reservado, fundamentalmente, a los culebrones.

Hace 60 años llegó el videotape a Venezuela. Su impacto en la forma de hacer televisión determinó el futuro de la industria, al aumentar la calidad de la oferta y al crear hábitos en los televidentes, aunque el hecho parezca una nimiedad, cuando es cotidiano escuchar: “Aquí va un videíto”.

 

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