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Cinco personajes apagan las velitas por Norah Suárez

Norah Suárez
Foto: IG @norahsuarezoficial

Los bombos y los platillos deberían sonar muy duro. Celebrar 50 años de carrera artística es una razón más que suficiente para hacer bastante bulla y para que los aplausos se escuchen hasta en Neptuno. Norah Suárez lo merece. Y abundan las razones.

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Históricamente, el humor ha sido un terreno dominado por los hombres, aunque algunas damas se hayan hecho sentir tanto en la radio como en la televisión. Fina Rojas, María Teresa Acosta, Leyda Torrealba y Elisa Parejo lo hicieron en los primeros tiempos, mientras Nelly Pujols, Irma Palmieri y Olimpia Maldonado lo lograron tiempo después.

Salvo esas excepciones y algunas más que escapan a la memoria, el papel femenino en las producciones cómicas ha estado limitado a mujeres de curvas peligrosas que muestran bastante piel y pronuncian las palabras necesarias para justificar su decorativa presencia.

También hay que decir, en honor a la verdad, que actrices como La Beba Rojas, Fedra López e Ivette Domínguez lograron superar esa etapa de provocativas poses, para incursionar con tino en el campo dramático.

Así el panorama, se encuentran méritos de sobra en la carrera de Norah Suárez, cuyo impacto en el imaginario colectivo está asociado a inolvidables personajes que le han permitido armar un show, para honrar sus cinco décadas de tránsito artístico.

Linda chica

El debut de Norah Suárez no hubiera podido ser más histórico. Lo hizo de la mano del mítico animador Renny Ottolina, en el primer programa grabado a color en la televisión venezolana: Churun Meru, especial que permitió al público tener una idea más cierta de la dimensión del majestuoso Parque Nacional Canaima, transmitido en 1972.

Luego de esa experiencia, a la que llegó por recomendación de su padre Mario Suárez, figura clave en la proyección nacional de la música venezolana, la joven se convirtió en discípula de Carmen Antillano, con quien aprendió a manejar la voz y adquirió herramientas para crear personajes.

Su gran salto a la fama se produjo en El show de Joselo, con quien protagonizó el sketch Los argentinos, que pegó la expresión: “Lindo chico, peeero…”. La popularidad de ambos quedó registrada en el disco «Las gaitas de Joselo y Hugo Blanco», editado por El Palacio de la Música, en 1984.

Con los bonos a millón, Norah Suárez aceptó bajar La Colina para instalarse en Quinta Crespo, donde se convirtió en la principal figura femenina de «Radio Rochela». La actriz dio rienda suelta a su talento y, junto al singular Emilio Lovera, escribió inolvidables episodios de hilaridad con Fátima y Escarlata, personajes de creación propia que se sumaron a sus alabadas imitaciones de figuras públicas.

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Quinteto

El show de Norah Suárez es el nombre del monólogo con el que la actriz está celebrando sus 50 años de trayectoria. Para darle forma, escogió cinco personajes: la portuguesa Fátima, la indigente Escarlata, la malhumorada Bruja y las imitaciones de Maite Delgado y Lila Morillo que, en el caso de la animadora, le ha significado la admiración pública desde tiempos del Miss Chocozuela.

En otro país con más querencia hacia las personas que han regalado alegría, este espectáculo habría generado una gira nacional, en los principales escenarios. Por ahora, solo da pie a modestas presentaciones que la propia Norah promociona en sus redes sociales.

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