Desde muy joven Christian González se dejó envolver por la actividad artística. En el colegio caraqueño donde estudió estuvo envuelto en no pocos actos culturales.
Sin embargo, su principal interés era el fútbol. También participó en equipos y torneos colegiales. Pero, como ha sucedido con algunos, finalmente se decidió por la actuación. No obstante, los deportes ocuparán siempre un espacio importante en su vida.
Luego de algunos roles juveniles, finalmente recibió su primer papel en una telenovela que, por demás, fue bastante exitosa: «Arroz con leche», de la mano de la escritora Doris Seguí. Si bien su papel en esa historia de Venevisión no era de los protagónicos, le sirvió para irse abriendo camino hacia otros dramáticos.
No obstante, fue con el cine como González que consiguió otros de sus objetivos: la internacionalización como actor.
Primero fue la película venezolana «Dirección opuesta», de Alejandro Bellame, sobre la base de la novela «Blue level», de Eduardo Sánchez Rugeles. La misma se estrenó en 2020, en plena pandemia, logrando una buena aceptación de la crítica. Se vio también en festivales internacionales.
La segunda es «Escisión», un thriller chileno-venezolano que llegará a las carteleras nacionales el próximo 6 de octubre, aunque ya el festival latino de cine de Georgia tuvo la oportunidad de verla hace apenas unos días. Como dato curioso, en ambas, su personaje, el principal, se llama Luis.
El rol protagónico de la producción «Escisión» lo comparte el actor venezolano Christian González con la actriz chilena Nathalie Kozak. En el reparto de esta coproducción, que fue anunciada a principios de año como uno de los estrenos de cine nacional para 2022, también participan, entre otros, Alexander Solórzano, Wilker Smith, Oriana González y Katherine Peralta.
La película fue rodada entre Santiago de Chile y Caracas, y se está comercializando para exhibirla en otros países latinoamericanos.
—¿Cómo fue la transición de un drama juvenil a una película de intriga y suspenso?
—»Escisión», según lo que me explicó el director (Luis Rojas España) es lo contrario a una fusión. Es la división de dos o más partes de una sociedad o de algo ya preexistente. A partir de ahí comienza a construirse la historia de Luis, quien sigue atado en su cotidianidad y rutina, aun cuando está por iniciar una nueva vida.
—¿Qué diferencia hay de un Luis a otro?
—El primero era más joven e imbuido en los dramas. A éste, ya un hombre más maduro, a quien se le presentan situaciones que tiene que resolver en su vida, como hechos paranormales que le sobrevienen, cosas inesperadas. Todo eso lo lleva a la paranoia, por lo que fue un reto para mí.
—Cuando es una historia con elementos de suspenso está la creencia de que siempre suceden cosas inesperadas en los sets de filmación…
—Desde que nos presentaron el guion, tuvimos mucha intriga y buscamos la manera de enfocarla hacia el thriller y el suspenso para entrar en sintonía y en personaje.
Creo que el hecho de grabar en una funeraria en Santiago de Chile nos hizo tener situaciones que no estaban planteadas. En una oportunidad, Luis salía del Metro y cuando fuimos a filmar, en lo que comencé a asomarme, un grupo de aves (pájaros, palomas y no sé qué más) volaron espontáneamente. La escena quedó muy bien porque se adaptó al clima de la película; va con el color de misterio que impregna la película sin ningún esfuerzo. Cuando la vean, la gente pensará que fue preparada, pero en realidad eso fue un plus.
—¿Cuál será su próximo proyecto?
—Estoy estudiando algunas opciones, aunque se han ido concretando cosas, sobre todo en streaming. Todavía no papeles de gran peso, pero estoy logrando experiencia, participando en proyectos de Netflix. También apunto al teatro con recursos multimedia.
