Con apenas diálogo, «Cerdita» es una película que narra su historia a través del sufrimiento en silencio de su protagonista. Todo su cuerpo expresa, durante hora y media, el drama de una joven bulleada por sus dimensiones físicas. Un recorrido en el que muchos de los que han sido víctimas del acoso, por la condición que sea, pueden verse reflejados.
De impecable producción y actuaciones que se pierden de vista en el arco dramático, en su ópera prima Carlota Pereda ha sabido escoger con pinza y destreza los elementos que conducen al espectador por un viaje angustioso. Porque si algo tiene esta película es que no da respiro ni tranquilidad un segundo a quien la mira. En este sentido, este jamás podrá predecir el giro que dará cada revés de la sencilla pero efectiva historia.
Cruda y molesta a ratos, por lo duro de todos los mensajes que pretende gritar a partir de escenas finamente bordadas, contadas con belleza en su misma suciedad, «Cerdita» es un filme de crítica social, terror y suspenso al mismo tiempo. De entrada el aislamiento de su protagonista atrapa y la tristeza detrás de su mirada eclipsa.
Escondida tras el mostrador de una venta de cerdos y sus derivados, esta joven mira desde lejos el mundo con el que sueña. No tiene amigos, o los pocos que tenía los ha perdido en la adolescencia al ser menospreciada por su gordura. Para colmo vive en un pueblo que vive del chisme, donde los acosadores no tienen más nada que hacer que meterse con la gente y donde su misma familia le da la espalda e incluso se burla de ella.
En uno de esos escapes de la realidad que la aplasta, se cruzará con un hombre del que al final se enamora, o no. Este verá cómo un grupo de chicas se mete con ella y buscará hacerle justicia. Tras la acción «Cerdita» verá incluso como rapta a sus amigas pero preferirá callar. En medio de su soledad, esto hombre empezará a acosarla, a mostrarle brutalmente algo de afecto. Y a partir de allí surgirá una ilusión. Todo esto mientras en el pueblo las policía descubre los primeros asesinatos del psicópata y va tras la búsqueda de las tres chicas desaparecidas.



En las actuaciones figuran Carmen Machi en la piel de la madre controladora y maltratadora. Pero es Laura Galán quien se lleva el mayor reconocimiento embutida en el cuerpo Sara. Por otro lado, Richard Holmes no necesita más sus miradas para meter miedo y Claudia Salas, de «Élite», sabe cómo caer mal.
La película española se encuentra disponible gratis en algunas páginas web.
