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«Buena suerte Leo Grande»: un cambio entre cuatro paredes

Leo Grande
Foto: Cortesía Searchlight

«Buena suerte Leo Grande», protagonizada por Emma Thompson y Daryl McCormack, ya está en los cines. La película aborda, a modo de relato íntimo, tan íntimo que ocurre entre cuatro paredes, el cambio emocional y personal que viven dos extraños a partir de un compartir sexual que acaba asemejándose más a una terapia de crecimiento.

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Desde la ingenuidad, una mujer testaruda y viuda decide sobre los 60 años contratar los servicios de un gigoló. Su misión es transitar hacia un orgasmo jamás logrado con su fallecido esposo. Para llevar a buen puerto su objetivo convocará a un acompañante con la mitad de su edad, quien lleva años ganándose la vida ofreciendo placer a sus clientes.

Una vez se abre la puerta de la habitación, que será prácticamente la única locación en toda la película, dos extraños se desnudarán, figuradamente, hasta descubrirse. En pantalla veremos actuar al miedo, la incertidumbre, el arrepentimiento, la rabia, la frustración, la ironía pero también el interés, el cariño, el respeto, la paciencia y el perdón.

Durante hora y media, esta pareja lidiará con problemas profundos, complejos, arraigados al pasado que les impiden disfrutar la vida y abrazarse a sí mismos.

Transformación que libera

Ella descubrirá que más que un orgasmo lo que la hará feliz será dejar atrás muchas posturas ancladas a preceptos sociales que sabotean su desarrollo. Él, por su parte, se acercará a la figura materna y descubrirá las razones de un abandono prematuro que marcó muchas decisiones en su vida para transitar hacia el perdón.

Al final, el cambio será inminente y evidente tras cuatro encuentros que, a modo de actos, van guiando al espectador por la transformación interior y exterior que vivirán juntos. De hecho, es interesante ver cómo ella que aparenta ser la sexagenaria perfecta acaba aceptando y queriendo su versión imperfecta y con ello su transformación física (look y vestuario).

Pero, en el intercambio, él también asumirá su verdad, sin necesidad de hacerse más daño, esconderse o avergonzarse y entenderá que la vida y las decisiones de otros no tienen por qué marcarte para siempre.

Algo de perdonarse, perdonar, agradecer, quererse y soltar para seguir adelante sin cargas que solo hacen daño. Por allí van los tiros en «Buenas suerte Leo Grande».

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Excelente guion, mejores actuaciones. La dirección de una mujer (Sophie Hyde) y el texto creado por otra (Katy Brand) ofrecen un espectáculo sencillo pero efectivo en el que solo al final, en unas pocas escenas de cierre, veremos a ambos protagonistas sin ropa, ahora sí felices. Emma Thompson es tan grandiosa en la actuación como siempre lo ha sido, su frustración se vive y experimenta, logrando incluso servirnos de espejo.

Por otro lado, McCormack (Leo Grande) es el complemento inocente y moderno, de miradas apacibles y al mismo tiempo penetrantes, que completa el cuadro e impulsa la transición.

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