Nada es tan el dulce como el sabor de la libertad, sino que lo diga Britney Spears, quien tras su más reciente emancipación legal está disfrutando de las experiencias que se le negaron por casi 14 años de custodia.
Es así como la Princesa del Pop está dando rienda suelta a su imaginación a través de su cuenta en Instagram, ya que recientemente liberó una parodia que revela algunas de sus frustraciones más inquietantes mientras estuvo manipulada por los hilos de su padre como si fuera una marioneta.
Uno de los momentos más tortuosos fue someterse a terapia contra su voluntad, más cuando tenía que estar 10 horas al día los siete días a la semana. «No es mentira», aseguró y de paso los gastos salían de su propio bolsillo. “¡¡¡¡Sería justo para mí dedicar mi vida a las parodias del maravilloso terapeuta!!!”, enfatizó la intérprete de «Toxic».
¡Luz, cámara y acción!
En el video se recrean las sesiones desde su punto de vista, a la vez que interpretaba tanto a la psicóloga como así misma. Para diferenciar a los personajes, la especialista lucía un top rosado y unos jeans ajustados, mientras que la paciente portaba una camisa cuadriculada.
En el clip, Spears representaba a una persona que claramente no la respetó ni la apoyó en sus momentos más oscuros, a la vez que exaltaba su cinismo e hipocresía.
“Hola. Entonces, como su terapeuta hoy, estoy aquí para hacerle algunas preguntas. No estoy aquí para molestarle. Solo quiero que esté completamente relajada. Simplemente relájese. Yo hago el trabajo (…) Haga lo que tenga que hacer. Solo un par de preguntas. No se preocupe por eso. Todo va a estar bien”, dice Spears, gesticulando intencionadamente con las manos, como si se tratara de la villana de alguna película.
A medida que avanzaba «la sesión» se ve que la psicóloga buscaba orillarla a un rincón sin salida, aún cuando la artista alegaba que se sentía bien.
“Sí, me estoy sintiendo bien. Tuve un gran año. Estoy teniendo unos días fantásticos”, aseguró Britney Spears a la hora de interpretarse así misma, pero obviamente eso no fue suficiente para la especialista, que hurgaba en cada aspecto de su vida, hasta los más irrelevantes, en pro de «ayudarla».