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La historia de amor de «Bennifer» tiene 17 años… Y contando

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Foto: AP
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La historia de amor de Jennifer López y Ben Affleck está lejos de ser nueva. Hace 17 años «Bennifer» terminó su compromiso matrimonial y hoy, aunque ha corrido mucha agua, la expareja decidió hacer borrón y cuenta nueva para intentar recuperar el tiempo perdido.

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La pareja tiene un largo historial de romances: Ella acaba de terminar su compromiso con el exbeisbolista Álex Rodríguez, a quien llamaba «mi macho» en las redes sociales, mientras que el protagonista de «Pearl Harbor» terminó tres meses atrás con la cubana Ana de Armas, con quien tuvo un cacareado empate tras un complicado matrimonio con Jennifer Garner (mismo nombre… ¡Oh! ¿Casualidad?).

Total, vuelve a repetirse el cuento, pues en 2001, cuando Cupido los flechó, la «Diva del Bronx» tenía apenas unos peses de haberse divorciado del coreógrafo Cris Judd y consiguió consuelo con los brazos del «Batman».

Recordar es vivir

Affleck y López se conocieron en 2001, durante el rodaje de la comedia romántica «Gigli». «He trabajado muy bien con ella y me he quedado impresionado con sus aptitudes», dijo en aquella oportunidad el estadounidense, sin ahondar en detalles y sin levantar sospechas de un posible enamoramiento.

Eso llegó más tarde, cuando en medio de la promoción de la cinta le echó flores a la cantante de «El anillo». «Ojalá tuviera la suerte de estar en todas tus películas… Con amor, respeto y gratitud, Ben Affleck», escribió en un anuncio.

En el verano de 2002 López y su entonces esposo solicitaron el divorcio. De acuerdo con los abogados de la pareja, «la resolución fue extremadamente amistosa… Los dos seguirán siendo amigos».

A los cinco meses de separarse del bailarín, JLo y Ben estaban felices comiendo perdices, sorteando a los paparazzi que no los dejaban ni a sol ni a sombra. Ese, según dijo el intérprete en varias ocasiones, fue el motivo por el que terminó el noviazgo, pero ya de eso conversaremos más adelante.

Centimetraje en prensa

Antes de cumplir un año como novios ya tenían planes para ser marido y mujer. Ben, uno de los galanes de Hollywood del momento, invirtió varios millones de dólares en un enorme anillo personalizado de diamantes rosas de 6,1 quilates de Harry Winston.

La prensa enloqueció más aún, pero todavía había mucho por escribir. Con «Jenny From the Block» llegó otra oleada de comentarios, no tanto por retratar las críticas por el acoso de los paparazzi sino por el beso que le planta el director de «Argo» en el trasero a la empresaria.

Más tarde, en marzo de 2003, fueron protagonistas de la alfombra roja de la edición número 75 de los Premios Óscar. Pese a concentrar la crema y nata del espectáculo hollywoodense, los actores fueron las estrellas que más brillaron en la entrega anual de los galardones.

Con cada día que pasaba, también crecía el interés de los medios y del público, que acudió en masa a ver «Gigli», que finalmente se estrenó en las salas de cine y fue un éxito rotundo. Todos hablaban de «Bennifer», como se les conocía en la prensa del corazón, así como todos querían saber en qué estatus estaba la boda. Sin embargo, llegado septiembre de 2003 el enlace tuvo su primer traspié.

Nupcias empavadas

El 10 de septiembre de 2003, apenas cuatro días antes de celebrarse la boda, la «Diva del Bronx» y Ben Affleck decidieron correr la fecha. A través de un comunicado, los futuros esposos dieron la noticia y explicaron sus motivos.

«Debido a la excesiva atención de los medios en torno a nuestra boda, hemos decidido posponer la fecha. Cuando nos encontramos considerando seriamente contratar tres ‘novias señuelo’ separadas en tres lugares diferentes, nos dimos cuenta de que algo andaba mal. Empezamos a sentir que el espíritu de lo que debería haber sido el día más feliz de nuestras vidas podría verse comprometido. Sentimos lo que debería haber sido un día alegre y sagrado podría estropearse para nosotros, nuestras familias y nuestros amigos». comentaron.

De acuerdo con CNN, esa era una bonita forma de tapar la realidad. Y es que en ese momento se daban «un descanso», una forma de decir que se estaban dando su tiempo.

Pero las diferencias pudieron más que el amor y en enero de 2004 le llegó el chaparrón a quienes deseaban verlos casados: Se acabó compromiso. Se acabó noviazgo. Se acabó «Bennifer».

Caminos separados

Y mientras algunos fanáticos seguían despechados y ligando los dedos para que los amados regresaran, JLo no perdía tiempo y volvía a aplicar así modus operandi. En junio de ese mismo año se casó con su amigo Marc Anthony, con quien tuvo a sus mellizos Emme y Maximilian.

Ben, por su parte, se casó con Jennifer Garner en 2005 y juntos tuvieron tres hijos: Violet Anne, Seraphina Rose Elisabeth y Samuel.

Pero siempre que podía, él le echaba flores a la mujer que no pudo llevar al altar. En un podcast de The Hollywood Reporter llegó a criticar que varios medios de comunicación ejercieron una presión tan fuerte sobre su relación y emitieron comentarios sexistas y racistas sobre Jennifer que todo eso terminó socavando la compromiso.

«Ahora ella está siendo muy alabada y respetada por todo su trabajo, de dónde viene, lo que ha logrado… ¡Así es como debería haber sido siempre!», dijo el actor.

Recientemente, y en ocasión de los 51 años de la oriunda del Bronx, el también exnovio de Gwyneth Paltrow sostuvo a la revista InStyle que «pensé que tenía buena ética laboral, pero me sentí honrado y asombrado por todo lo que ella estaba comprometida a hacer día tras día. La seriedad con la que tomaba su trabajo. La forma callada y tranquila en la que ella cumplió sus metas y luego, como ella volvería atrás y redoblaría sus esfuerzos».

Por otro lado, el actor de la “Liga de la Justicia” se hizo varias preguntas sobre la belleza de la diva: “¿Dónde guardas la fuente de la juventud? ¿Por qué te ves igual que en 2003 y parece que tengo 40 años… en el mejor de los casos?”, a lo que Jennifer le respondió: “¡Ben es gracioso! También se ve bastante bien”.

El presente

Ahora, con la ruptura de A-Rod y JLo, «Bennifer» parece estar de regreso. Aquello de las cenizas que quedan donde hubo fuego queda dibujado con este regreso que cuenta con la bendición de los hijos de López, de su madre y otros familiares, pero también con el visto bueno de Jennifer Garner y Marc Anthony, los exesposos de los tórtolos.

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La ganadora de múltiples premios alista todo para instalarse con sus hijos en Los Ángeles, de acuerdo con una fuente cercana, pues desea estar cerca de su (no tan) nueva pareja.

El tiempo apremia para los amantes, que quieren recuperar los años que pasaron alejados. ¿Sortearán los lentes indiscretos de los paparazzi? ¿Lograrán despistar a la prensa o aprenderán a vivir con la atención de los medios? ¿Lograrán casarse esta vez, aplicando aquello de «la tercera es la vencida»? Solo el tiempo lo dirá.

 

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