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¡Bendición!

Foto: Cortesía IG @carlos_baute
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Tardó, pero llegó. Después de algo más de tres décadas de vida, José Daniel Arellán logró el reconocimiento de su progenitor: Carlos Baute. El cantante, compositor y productor venezolano aprovechó la celebración del Día del Padre, el domingo pasado, para postear una fotografía junto a su primogénito, poniendo punto final a una historia que ha ocupado buen espacio en los medios y que parece destinada a un banquete con perdices.

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El recorrido hasta aquí, sin embargo, ha sido de muchos sinsabores. Todo comenzó cuando Baute formaba parte de la última generación de la boy band nacional Los Chamos. Un encuentro furtivo concluyó en embarazo. Él tenía 15 años y la chica 13. La preocupación fue la primera respuesta ante la noticia, por las edades de los involucrados  y por la forma en que podía afectar una carrera artística efervescente, en la que resultaba vital el cúmulo de fans.

A pesar de ello, los chismes de pasillo aseguran que el padre del artista –Alfonso Baute- estuvo pendiente del proceso de gestación y nacimiento de su nieto, con lo cual había un reconocimiento implícito del vínculo sanguíneo.

Aunque la información era de dominio público, se convirtió en tabú. Bastaba una pregunta relacionada con el tema para que Carlos, de notorio trato jovial y siempre sonriente, cambiara la expresión de su rostro, adoptara un tono tajante o diera por concluido un encuentro con la prensa. En pocas palabras: no hablaba del tema.

Pero la historia tuvo un giro. José Daniel decidió mudarse a España, lugar de residencia de su padre. En 2009, se conocieron. En 2012, Baute aceptó el parentesco. En 2014, un juzgado certificó la paternidad. Nada fue suficiente para que hubiera un acercamiento entre ellos. Y Arellán decidió demandar en reclamo de sus derechos. El asunto estaba destinado a ser resuelto en tribunales hasta que dio un giro inesperado y ejemplarizante.

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En el post de reconciliación, el autor de «Colgando en tus manos» agradeció a su esposa, Astrid Klisans, con quien tiene un hogar estable que completan sus hijos Markuss, Liene y Álisse. Este detalle tiene mucho peso, porque, en casos similares, las parejas han obstaculizado el reencuentro entre padres e hijos nacidos fuera de los matrimonios, por orgullo, por el “qué dirán” o por cualquier otro motivo.

La foto de Carlos junto a José Daniel conlleva un mensaje muy positivo. Junto a la petición de perdón por todo el daño que le ha podido producir, hay propósito de enmienda. Ojalá otros famosos “plagiaran” este comportamiento y asumieran las consecuencias de sus actos. Hay varios en la lista, sin alusiones a Julio Iglesias.

 

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