Publicidad

“Atlantis”: de fracaso en taquilla a film de culto a 20 años de su estreno

Atlantis
Foto: cortesía Disney
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Como todo en el cine, la animación también se enfrenta al éxito y al fracaso, más cuando se trata de la recaudación en taquilla. Sin embargo, su argumento puede conmover a los espectadores y dar de que hablar en los años venideros de su estreno, aun si los números no logran duplicar con creces su presupuesto inicial, tal como sucedió con “Atlantis: el imperio perdido”.

Publicidad

La cinta animada celebrará el próximo 15 de junio 20 años de su lanzamiento en la gran pantalla, y aunque es amada por muchos, es infravalorada por Disney, el estudio que la produjo.

Quienes vivieron su infancia a inicios del nuevo milenio seguramente recuerdan que la publicidad de “Atlantis” estaba en su mayor punto de cocción.

En principio con las promociones televisivas y los juguetes que ofrecía McDonald’s y los combos alegóricos de “Atlantis” que vendían los cines comerciales.

Puede que al momento los niños de ese entonces hayan considerado el argumento aburrido o tedioso, ya que Disney se salió un poco de su zona de confort al ofrecer una propuesta cargada de mitología, ciencia ficción e inclusive una filosofía un poco adelantada a su tiempo, en lo concerniente a títulos infantiles.

Ya cuando la pubertad y la madurez tocaron a sus puertas de ese público, su perspectiva y apreciación cambiaron, lo que llevó a “Atlantis” a convertirse en una obra de culto amada por el público y olvidada por su estudio, eso sí, hasta que varios cinéfilos y espectadores volvieron a poner el argumento sobre la palestra.

Una propuesta sin música

Sí en algo se destaca “Atlantis: el imperio perdido” es que es una de las pocas producciones de Disney que no cuenta con segmentos musicales, lo que provocó cierto grado de consternación en algunos miembros de la audiencia.

Vale recordar, que previamente el estudio enganchó al público con sus musicales para despertar interés en obras literarias, hechos históricos o leyendas que inspiraron sus películas.

Tal es el ejemplo de “Pocahontas” (1995), “El jorobado de Notre Dame” (1996), “Hércules” (1997) y “Mulán” (1998), que tienen temas entrañables en sus respectivos clímax, aunque hoy en día algunos critican sus imprecisiones históricas, literarias, mitológicas y genealógicas.

Más allá de la carencia de temas pegajosos, “Atlantis” hace una interesante mezcla entre la animación tradicional en 2D y elementos 3D; ejemplo de esto se ve en la exploración submarina, el enfrentamiento con un extraño guardián marítimo y la expedición en las naves aéreas.

De esta manera la cinta, estrenada en el 2001, fue una de las películas que ayudó a iniciar una nueva etapa en la animación de Disney, conocida como la era post-renacentista, que abarcó de 1999 a 2008, pese a que fue un periodo de proyectos con menos éxito del esperado, apunta la agencia EFE.

Detrás de los paneles gráficos

La referida agencia también señala que “Atlantis” comenzó a prepararse después del lanzamiento del “Jorobado de Notre Dame”, siendo los directores Kirk Wise y Gary Trousdale los principales responsables de este inédito proyecto.

Ambos realizadores querían hacer algo completamente diferente: una aventura a la antigua inspirada en las clásicas películas de acción y en las historias de Julio Verne, como “20.000 leguas en viaje submarino”. Dicha pieza fue el eje central de documentación e investigación.

EFE también añade que el propio Trousdale al presentar la cinta, mandó hacer camisetas para su equipo en las que se podía leer “más explosiones y menos canciones”, ¿qué tal?

“El trabajo fue genial, está entre mis 3 o 4 experiencias surrealistas al haber trabajado con Disney. En los últimos años, mucha gente se me acercó y me dijo: ‘¿Trabajaste en Atlantis?’ Parece que tiene una segunda vida “, recuerda Mignola en un libro (perteneciente a los Archivos Disney), en el que recopila sus bocetos y notas sobre la película.

¿De qué trata de la película?

Uno de los detalles más memorables de la ficción es que remonta al espectador a inicios del siglo XX, específicamente al año 1914, donde se conoce la travesía del joven Milo Thatch, un lingüista y cartógrafo subestimado por sus colegas, de la misma manera en que su abuelo fue despreciado.

Tras ser ignorado por sus superiores Milo regresa a casa derrotado y desempleado, cuando una misteriosa mujer lo lleva a la oficina del un millonario excéntrico llamado Preston B. Whitmore, quien además era el mejor amigo de su abuelo y su principal confidente.

Este hombre es quien patrocina la expedición de Milo, dado que la investigación de su abuelo dio frutos al dar con “El diario del pastor”.

Con el amparo económico, Milo se embarca en una nueva aventura sin saber que el mayor peligro está dentro de su propia tripulación, teniendo así una trama más oscura y quizás poco digerible para el público infantil.

Como señaló anteriormente, el filme fue un rotundo fracaso en taquilla pese a su alquimia elemental entre la ficción y la mitología. Presupuestada entre 90 y 120 millones de dólares, recaudó 186 millones en todo el mundo, y de esa suma, 84 millones se obtuvieron en Norteamérica (según datos de la web especializada Box Office Mojo).

Una secuela desastrosa

La referida agencia española también añade que debido a su recaudación mediocre, Disney no solo la consideró como una “película fracaso”, sino que decidió cancelar una serie de televisión.

A pesar de la decisión, la trama estaba avanzada y tenía tres capítulos ya producidos, lo que dio paso a una mala secuela cinematográfica titulada “El regreso de Milo” (2003), que se estrenó directamente en DVD y una tiene a su vez una atracción acuática en el parque temático Disneyland de California (Estados Unidos). A diferencia de su precuela, la calidad de la animación no convence.

Una vez que los fanáticos desempolvaron a “Atlantis” del baúl de los recuerdos y la catalogaron como “una injusta pieza infravalorada”, se reivindicó como una propuesta de culto. En varias ocasiones se ha rumoreado el regreso de “Atlantis” para el formato live-action, solo que hasta el momento la idea no ha trascendido más allá de una expectativa.

Una princesa aguerrida

Por otra parte, Kida también fue una de las tantas precursoras en erradicar la percepción que se tenían sobre las princesas, en lugar de encontrar a la típica damisela en apuros presentaron a una tenaz y orgullosa guerrera.

La llegada de Milo le dio a Kida una nueva bocanada de esperanza, ya que sus conocimientos le permitirían a su pueblo volver a resurgir entre la devastación que dejó un tsunami.

Pese a su carisma y distintiva sensualidad, el personaje no está en la lista de princesas oficiales de la industria.

Desde luego esta exclusión es incomprensiva para la fanaticada, ya que tiene todo los aportes para pertenecer a esta legión, sobre todo, su linaje real, pero para Disney su certificado de nobleza radica en la mercancía, según lo que apunto el Heraldo de México.

Para la franquicia el mérito de princesa se atribuye a las ganancias que pueda recolectar su imagen, muy parecido a las muñecas Barbie, pero para desgracia de Kida su película fue un fracaso en taquilla y por lo tanto sus productos alegóricos son inusuales.

Publicidad

En retrospectiva Kida es en realidad la primera princesa afroamericana, pero hoy en día ese mérito se lo lleva Tiana de “La princesa y el sapo”.

Actualmente Disney cuenta con 14 princesas oficiales: Ariel, Aurora, Anna y Elsa, Bella, Blancanieves, Cenicienta, Jazmín, Mérida, Mulán, Moana, Pocahontas, Rapunzel y Tiana, bien sea por nacimiento, matrimonio o reconocimiento social.

 

ENLACES PATROCINADOS

Publicidad
Publicidad