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“Army of dead”: un coctel de sustos, sangre, tiros y acción

La película se desarrolla en la ciudad de Las Vegas. Foto: Netflix.
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Cuando en la película “Army of dead” le preguntan al protagonista (embutido en la piel de Dave Bautista) si es capaz de infiltrarse en una ciudad condenada tras una infección de zombis, inmediatamente dije que no, y pensé: ni por todo el oro del mundo. Pero a él y al resto de personajes que protagonizan la nueva aventura de Zack Snyder los mueve, más que el dinero, la acción, las ganas de volver a sus andanzas, de aniquilar, de reencontrarse en el terreno de juego y, sobre todo, de ser retados a sobrevivir, aún sabiendo que las posibilidades son realmente escasa. Y de nuevo, como ocurre en el videojuego que la inspira, solo hay que decidir qué armas tomar para empezar a “machacar a los bestia”, como dirían los españoles, a cuanto zombi se te cruza por el camino.

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Pero esta vez hay una diferencia, los zombis del director estadounidense no solo caminan con torpeza tras un jugoso cerebro o cuerpos frescos, estos de la historia que se ubica en primer lugar en Netflix, piensan, trabajan en equipo, se organizan, sienten y lo más importante luchan por una reivindicación.

No es para menos, si giramos nuestra mirada al hecho de que el afamado director se reencuentra con un género que lo impulsó a hacer cine y que le dio unos cuantos fans en la industria de las películas gore.

Conteniendo la respiración

Las Vegas: una ciudad en cuarentena atestada de zombis. El gobierno de Estados Unidos discute el lanzamiento de una bomba atómica para acabar con lo que hay allí. A la caza del botín, un grupo de mercenarios acepta entrar a rescatar 200 millones de dólares contenidos en las bóvedas de un casino. Cuentan con 24 horas para hacerlo. Esa es la misión y el detonante de la nueva aventura de Snyder, quien cosecha créditos importantes como “Watchmen” o “La Liga de la Justicia de Zack Snyder”.

Con unos cuantos saltos atrás en su filmografía, volvemos a sentirnos en “El amanecer de los muertos”, a 17 años de su estreno, pero en una producción tuneada con todo lo aprendido en el camino. Durante dos horas y 28 minutos, que corren sin darnos cuenta, seguimos a Ella Purnell, Omari Hardwick, Garret Dillahunt, Ana de la Reguera, Theo Rossi y Matthias Schweighöfer, entre otros, aportarle a la aventura tanta tensión que es imposible despegarse de la pantalla. Al punto de que si te volteas pierdes.

Con un prólogo bordado, el director -que además escribe el guion y produce- te expone el caos que se presenta en la ciudad del juego, luego de que un zombi custodiado por la armada escape. Cámara lenta, sonidos inesperados, cámara rápida y una presentación de personajes cual serie de TV, dan cuenta del desastre al que nos enfrentaremos.

Lo que no te esperas y empeora todo

Entre los zombis existen los Alfas, esos que tienen algo de raciocinio. Su líder es Zeus, cuya mascota es un tigre también zombi que vigila la ciudad. En medio de su liderazgo ha llegado incluso a pactar con los humanos que viven al borde en la franja de refugiados. ¿Pero por qué?

Queda en el aire la evolución de las criaturas que en esta ocasión alimentan un plan que no se concreta, mientras seguimos embelesados el avance de los mercenarios.

Entre sus miembros del equipo es fácil identificarse con alguno y con sus motivaciones. Están: la mecánica María Cruz, el soldado Vanderohe, el cerrajero Ludwig Dieter, el francotirador Mikey Guzman, la mercenaria Chambers, la mano derecha de Bly y la piloto de helicópteros Marianne Peters.

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A muchos de ellos ya los conocíamos de anteriores cintas pero ahora al grupo se suma Kate Ward, la hija de Scott y Lily “La Coyote”. Una llega para propinarle juventud al proyecto y la otra para ayudar a estos locos a entrar a la zona 0 y darles las claves para sobrevivir.

Snyder enrevesa la trama, además, con un conflicto familiar por resolver y alguna tensión sexual entre personajes que no acaba en explotarse. Quizás era demasiado tirado de los pelos que en la carrera contrarreloj hubiese oportunidad de caer en sentimentalismos.

 

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