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«Alerta Roja»: una historia de ladrones con el diente pelado

alerta roja
Foto: Cortesía Netflix
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Con un presupuesto de 200 millones de dólares Netflix apostó en grande cuando decidió llevar adelante la producción de «Alerta Roja». Gal Gadot, Dwayne Johnson y Ryan Reynolds protagonizan el filme que sigue una historia de ladrones de arte que luchan por ser el número uno en delitos.

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El trío funciona, en todas sus escenas cada uno aporta lo que mejor sabe hacer y con lo que se ha lucrado por años. Gadot ofrece momentos de acción muy al estilo «Wonder Woman», con un carisma y gracia que traspasa la pantalla. Ocurre lo mismo con Johnson, que nos hace reír con las situaciones tontas a las que nos tiene acostumbrado, del tipo rudo que no se quiebra, ni con golpes ni con drama. Mientras que Reynolds destaca con esa ironía que define muchos de sus personajes y que a ratos hace reír.

La película presenta, además, giros entretenidos que aniquilan el tedio. Y es que cuando uno espera que ocurra una cosa, te sorprenden con otra y eso se agradece. Pero no espere el mejor filme de la historia, pues si bien es redondo en argumento resulta bastante simplón para tener a tres grandes de Hollywood. A ratos incluso infantil, quizás pensando en públicos más jóvenes.

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Obvio que ver a los dos hombres en acción atrae y divierte. Definitivamente el esfuerzo de Reynolds se nota y uno se come el cuento. Pero a pesar del trabajo del elenco la producción parece bastante mediocre, sobre todo en efectos especiales. Intentan a ratos generar dinámicas imposibles y retos mortales pero lucen de bajo presupuesto y uno vuelve a girar la mirada a los protagonistas sin prestar atención al resto. Todo se logra porque sí y una cosa lleva a la otra sin referencias sólidas. La película vive dando saltos agarrándose de una acción que a ratos se vuelve demasiado increíble para ser verdad. Vuelvo al tema infantil con esto.

Demasiada caricaturizada, la acción policial, robos y riñas son casi un chiste tirado de los pelos. Y por allí el cuento se vuelve tan simple, con trucos baratos, que a los pocos minutos el espectáculo se viene abajo. Y verlos a los tres con el diente pelado todo el tiempo cansa.

 

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