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¡Alerta de spoilers! Y si hablamos de las “Historias breves de Élite”

Élite
Collage: Chevere.life
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Ok, vamos a ser francos. Esta vuelta de tuerca de “Élite” -estrenada en Netflix desde el lunes con un episodio diario-, ha sido animada pero ni de cerca tan emocionante como un capítulo habitual de la serie. Sí, están muchos de sus protagonistas, sí hay interacción entre ellos, sí es chévere ver a algunos de los que no estarán en la temporada incluso fuera de Las Encinas y, sí nos amarran algunos cabos sueltos. Pero no, no nos engañemos, esperábamos muchos más y estoy seguro que ustedes coinciden conmigo.

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Guzmán, Caye y Rebe

Como era de esperarse el primer capítulo es el que más adrenalina genera. Tenemos a Rebeka, Cayetana y Guzmán envueltos en una situación con drogas y delincuentes, un tanto infantil y tirada de los pelos, pero que pasa colada. La actuación de todos eclipsa y emociona volver a verles. Así arrancamos el lunes con un “subidón”, como dirían los españoles, que se desinfla con los días.

De los tres personajes en el capítulo, Rebe se lleva las de ganar con su interpretación y personalidad. Guzmán y Cayetana, están bien, pero no aportan nada nuevo o tan relevante. Y emociona la estética que define la serie, el vestuario, los decorados, la música e, incluso, el ritmo del capítulo. Todo esto engrana en perfecta armonía.

El episodio tiene tres partes, de entre 9 y 12 minutos cada una, con un cierre entre divertido, tirado por los pelos y exagerado, ya saben muy propio del show. En casa de Rebe sus invitados engullen trozos de torta aliñados con setas y acaban descubriendo sin querer un montón de cocaína oculta por la madre de la anfitriona. Unos delincuentes se infiltran en la residencia para dar con el botín, mientras nuestros tres estudiantes pasan la nota escondiéndose y armando un plan para evitar que los maten.

Nadia y Guzmán

El martes, los tiros del capítulo de las “Historias Breves de Élite” del día iban por otro lado. Con intención de tocar otras fibras, veríamos a Nadia y Guzmán reencontrarse. Recuerdan: ella se fue a estudiar a Nueva York y él repetirá curso en Las Encinas en España. Llevan algunos meses sin verse, no demasiados, así que apenas se extrañan.

Aquí nos topamos con la misma piedra amor-odio que no les da respiro ni paz. Ni a ellos ni a nosotros. Y, a decir verdad, eso creo que ya choca. Pareciera que la felicidad se les escurre siempre de las manos como arena y habría sido más interesante verles en otro tipo de historia.

Tóxicos y aburridos, intentan sacudir emociones a partir de conflictos existenciales, dudas y de las constantes discusiones basadas en las diferencias que ya, ok, nos sabemos de memoria. El capítulo se vuelve eterno, aunque en algún momento se asome una lágrima, porque (al final) la idea de entretenernos y dejarnos llevar nos alcanza. Ella llegará y se irá, pero antes complicará todo para acabar peleando y reconciliándose. ¿Les conté algo nuevo?

Ander, Omar y Alexis

El miércoles ya no sabía si quería seguir comiéndome el cuento de ver qué hacen, en su vida cotidiana, los personajes de “Élite”. El capítulo es por mucho el más aburrido, simple y gris.

Conversaciones eternas con chistes poco interesantes, un constante déjame en paz y, de nuevo, más conflictos innecesarios. Todo esto con la única excusa de ponernos de frente al momento en el que Omar engañó a Ander cuando buscaba salir del cáncer. A ver, no era necesario y le dan un mateo que “flipas”, para usar otra palabra de esas que se nos quedan viendo la serie.

El capítulo se hace interminable. Vemos a Alexis luchar con Ander para que lo deje solo y no se compadezca de su situación, mientras este intenta incluso empujar a Rebe a que se acueste con Alexis para ayudar al que considera un moribundo. Lugar común, lugar común y más lugar común. Ni siquiera las actuaciones encantan. Bueno a Rebe la amo, no diré más.

Omar, además, es un adorno en el capítulo. Como lo fue en el de Nadia, y en el que posiblemente tuvo más parlamento, aunque no figuró en los créditos.

Si eres sensible vas a llorar, si no continuarás como si nada, pensando por qué armarse esta historia cuando hubiera sido más interesante ver a Lucrecia caerle a gritos a alguno. Imposible, pues ella se fue para no volver jamás, o eso dijo.

Carla y Samuel

Llegamos al jueves y se acabó esta historia. Se acabó para dar paso a una nueva este viernes 18, con la cuarta temporada de “Élite”. La idea de seguir las aventuras y desventuras de nuevos estudiantes hacen que no se pierda el interés. Y gracias a Dios será así, porque con las historias cortas parecía que este chicle ya se había estirado y masticado demasiado.

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Volviendo a la pareja dispareja: Carla y Samuel, nos golpean con el rollo te amo te odio al que le dieron tanta cuerda ya, que parecen enfermos urgidos de terapia. Ajá, sabemos que es difícil cerrar una relación, que cuando se es joven hacen falta más herramientas para pasar la página y que no hay nada como ser sacudido por un vendaval de emociones. Pero este rollo del pobre y la rica que no saben ni siquiera comunicarse y solo lo hacen cuando se quedan callados, harta. Una despedida que seguramente muchos creían necesaria y cuyo clímax se logra en la última línea de Carla.

Quizás el capítulo nos demostró de una vez por todas que entre ellos no hay nada bueno que nos haga querer volver a verlos juntos. Y chao, ahora sí, por fin. “Élite” vuelve mañana viernes con todo, pero luego hablamos de eso.

 

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