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Aire fresco

Mati y Moi
Foto: Cortesía Mati y Moi
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En medio de los nubarrones, una oleada de buenas noticias llegó con la participación de los venezolanos en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Y no solo en lo deportivo, que lo fue, por tratarse de una actuación histórica, con cuatro medallas y seis diplomas para el país, sino por la ráfaga de aire fresco que acompañó los logros de los atletas criollos y cuyo efecto sigue sintiéndose después de dos meses.

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Es el caso de los hermanos Mati y Moi, quienes mostraron la cara amable de la viralización, con un clip de apenas un minuto, dedicado a resaltar la labor de Yulimar Rojas, Daniel Dhers, Julio Mayora y Keydomar Vallenilla, en la contienda asiática.

Estrofas como “Un salto que nadie supera como el salto el Ángel pero horizontal” y “Dio más vueltas en su bicicleta que un viaje de Táchira hasta Puerto Ordaz” dibujaron sonrisas entre los usuarios de las redes sociales, activaron los lacrimales de muchos y despertaron el interés de los medios tradicionales, siendo objeto de reportajes en cadenas internacionales como CNÑ y Caracol TV.

De esa forma, los Castro, oriundos de tierras tachirenses, quebraron el anonimato, con una fórmula de agradecer: la inocencia de los niños, la amabilidad de los andinos, la alegría del mensaje, la musicalidad del optimismo y el talento sin artificios, apenas secundado por un ukelele. Todo ello para transmitir un mensaje cada vez más necesario de fraternidad y empatía.

Por si fuera poco, Mati, el del pelo liso, y Moi, el de los rizos, como ellos mismos señalan para ser diferenciados, resaltan el valor del trabajo en equipo. En el proceso creativo comparten con su padre Francisco, quien se identifica como comediante; con su madre Wirleny y con su hermana mayor Oriany, para darle forma a las canciones y a los divertidos contenidos que postean en Instagram, a través de una cuenta que ya supera los 77 mil seguidores. Disfraces y maquillajes no faltan en la experiencia virtual.

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Esa noción de familia unida es otro vértice de especial significado para el dúo y para la audiencia de su propuesta. Tanto así que la utilizaron como columna vertebral de su actual tema promocional titulado «Para ser feliz», que está acompañado por un sencillo y efectivo videoclip, en el que también se resalta el valor de la amistad.

En tiempos de dominio de la música urbana, con derivados líricos tan directos y a veces crudos como el trap, Mati y Moi son un islote mágico que reconcilia con la esperanza y rescata el civismo. Y el carisma de los chiquillos completa una ecuación que hacía tiempo no se veía en el mundo del entretenimiento local. Larga vida para ellos.

 

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