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A puro dolor

A puro dolor
Foto: Instagram @melodiaperfect

Una gran lección de compromiso y responsabilidad ofrecieron los hermanos Martínez, Gio y Gabo, el sábado 21 de mayo, cuando se subieron a la tarima instalada en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco, como parte del cartel nacional encargado de dar la bienvenida a la banda colombiana Piso 21.

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Horas antes de su presentación, los integrantes de La Melodía Perfecta recibieron la noticia del fallecimiento de su madre, Elsa Carola Colmenares Carrillo, quien permanecía en terapia intensiva, tras sufrir un ACV hemorrágico. Ante el fatal desenlace, los cantantes postearon conmovedores mensajes en los que compartían el dolor de una pérdida prematura.

A pesar de estar rotos por dentro, los jóvenes decidieron cumplir con el público que asistió a la terraza del mall capitalino e interpretar los temas más conocidos de su repertorio, en una de esas situaciones irónicas y crueles que presenta la vida: transformar la tristeza propia en la alegría del prójimo, cuando la cancelación hubiera estado más que justificada, si hubiesen optado por permanecer en la funeraria.

Ellos prefirieron aplicar la añeja máxima de que “el show debe continuar”. Posiblemente, lo hicieron pensando en que ese hubiese sido el deseo de su progenitora. Y también porque pone en evidencia los valores inculcados en el seno del hogar, donde, a través de la palabra y del ejemplo, se siembra la moral de los individuos. En este caso, tanto Elsa como su esposo Nelson han sido notables guardianes del devenir artístico de dos de sus tres hijos.

De hecho, la presencia de Elsa era una constante en los compromisos televisivos de La Melodía Perfecta. Se paraba discretamente al lado de los camarógrafos, para observar el desempeño de sus hijos y, seguramente, para comentarles lo que estaba bien y lo que debían corregir en futuras oportunidades. Nunca interrumpió. Nunca exigió. Nunca interfirió en el trabajo de los periodistas.

Así fue desde que decidió renunciar a su trabajo, con el propósito de sumarse al equipo que ha impulsado la carrera de Gio y Gabo. Y por qué no: estar cerca de ellos para protegerlos, abrazarlos o secarles las lágrimas, si hubiese sido necesario.

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La pérdida de una figura tan vital como la madre es difícil de superar. El tiempo se encarga de fortalecer la aceptación ante un hecho irreversible, lo cual produce cierta tranquilidad espiritual. Pero el tiempo no puede evitar que se le extrañe cada día. Porque el vacío queda allí, en algún lugar del alma y del corazón, para siempre.

Por ello, es digno de especial reconocimiento que, sin haber superado el dolor, los hermanos cantaran frente al público reunido en el CCCT.

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